Ella baila sola: Verónica Garrido Lecca

Por Rodrigo Alomía
Con 25 años es una destacada bailarina clásica y contemporánea del elenco del Ballet Nacional y de la compañía de danza contemporánea Dactilares. Quiere contribuir y trabajar para que la vida cultural de Lima aumente.

Su madre fue su primera gran maestra de ballet y desde niña creció bajo la formación de ella. Pero lo cierto es que Verónica no supo que quería pasar su vida bailando sino hasta los dieciséis años, cuando comenzó a estudiar Administración en la universidad al mismo tiempo que entró al Ballet Municipal. La disciplina fue fundamental y con ello asomó la pasión por lo que hacía. Hoy, divide sus días entre la danza y los proyectos que tiene a cargo como gestora cultural.

¿Cuán sacrificada es la vida de una bailarina?
La disciplina es fundamental. Yo empecé un poco más tarde a diferencia de amigas que han entrenado desde los cincos años todos los días, pero igual fue sacrificado. Siempre hay que estar en forma y descansada, los fines de semana no me voy de fiesta, pero lo cierto es que me encanta el estilo de vida que llevo.

¿Cuál es el fin de semana perfecto?
Cuando en verano todo el mundo se va al sur y Lima se vacía. La ciudad queda espectacular [risas]. Me despierto para hacer deporte, desayunar y caminar bastante. El fin de semana pasado descubrí un cafecito con una vista increíble en el Malecón Cisneros.

Estudiaste Administración en la Universidad Pacífico, ¿nunca pensaste seguir una carrera en danza contemporánea?
Cuando la facultad de danza de la PUCP se abrió, yo ya estaba bailando, pero de hecho hubiera sido perfecto si se hubiera inaugurado hace seis o siete años. He ido ahí a tomar talleres con personas talentosas del extranjero, pero siento que mi maestría en danza es la experiencia que estoy teniendo en el Ballet Nacional y Dactilares.

¿Te quita el sueño bailar en el extranjero?
No, porque me siento bastante comprometida trabajando en el Perú. Me quita más el sueño estudiar en algún momento afuera, sobre todo maestrías en gestión cultural o en educación en la danza. Pero ahora hay demasiado por hacer en el país.

Luego de seguir un diplomado en Gestión Cultural, ¿qué proyectos has desarrollado?
El primero es un concurso que va a integrar todas las danzas del Perú en un solo campeonato en junio, y que contará con jurado del extranjero. Luego, estoy trayendo a un jurado del Joffrey Ballet School, una de las diez mejores escuelas de danza de Estados Unidos, para hacer audiciones en Lima. Y en paralelo asesoró a Ando Danzando, una ONG hermosa de maestras voluntarias que dictan clases de ballet en colegios públicos de Lima.

En el plano cultural, ¿falta mucho que hacer en Lima?
Las personas hablan mucho de que la cultura se está desarrollando, que hay un boom del teatro y mucho más… pero esto solo ocurre en tres distritos de la ciudad. Eso no es significativo. Me encantaría ver diez compañías de ballet, diez más de danza contemporánea, consultoras culturales…

¿En qué momento de tu vida afloró este interés?
Cuando era adolescente y estaba en mis primeros años de la universidad. Mi compromiso es desarrollar la cultura, que haya más oportunidades y ofertas para que la gente conozca más. Son mis motivaciones diarias.

Su madre fue su primera gran maestra de ballet y desde niña creció bajo la formación de ella. Pero lo cierto es que Verónica no supo que quería pasar su vida bailando sino hasta los dieciséis años, cuando comenzó a estudiar Administración en la universidad al mismo tiempo que entró al Ballet Municipal. La disciplina fue fundamental y con ello asomó la pasión por lo que hacía. Hoy, divide sus días entre la danza y los proyectos que tiene a cargo como gestora cultural.

¿Cuán sacrificada es la vida de una bailarina?
La disciplina es fundamental. Yo empecé un poco más tarde a diferencia de amigas que han entrenado desde los cincos años todos los días, pero igual fue sacrificado. Siempre hay que estar en forma y descansada, los fines de semana no me voy de fiesta, pero lo cierto es que me encanta el estilo de vida que llevo.

¿Cuál es el fin de semana perfecto?
Cuando en verano todo el mundo se va al sur y Lima se vacía. La ciudad queda espectacular [risas]. Me despierto para hacer deporte, desayunar y caminar bastante. El fin de semana pasado descubrí un cafecito con una vista increíble en el Malecón Cisneros.

Estudiaste Administración en la Universidad Pacífico, ¿nunca pensaste seguir una carrera en danza contemporánea?
Cuando la facultad de danza de la PUCP se abrió, yo ya estaba bailando, pero de hecho hubiera sido perfecto si se hubiera inaugurado hace seis o siete años. He ido ahí a tomar talleres con personas talentosas del extranjero, pero siento que mi maestría en danza es la experiencia que estoy teniendo en el Ballet Nacional y Dactilares.

¿Te quita el sueño bailar en el extranjero?
No, porque me siento bastante comprometida trabajando en el Perú. Me quita más el sueño estudiar en algún momento afuera, sobre todo maestrías en gestión cultural o en educación en la danza. Pero ahora hay demasiado por hacer en el país.

Luego de seguir un diplomado en Gestión Cultural, ¿qué proyectos has desarrollado?
El primero es un concurso que va a integrar todas las danzas del Perú en un solo campeonato en junio, y que contará con jurado del extranjero. Luego, estoy trayendo a un jurado del Joffrey Ballet School, una de las diez mejores escuelas de danza de Estados Unidos, para hacer audiciones en Lima. Y en paralelo asesoró a Ando Danzando, una ONG hermosa de maestras voluntarias que dictan clases de ballet en colegios públicos de Lima.

En el plano cultural, ¿falta mucho que hacer en Lima?
Las personas hablan mucho de que la cultura se está desarrollando, que hay un boom del teatro y mucho más… pero esto solo ocurre en tres distritos de la ciudad. Eso no es significativo. Me encantaría ver diez compañías de ballet, diez más de danza contemporánea, consultoras culturales…

¿En qué momento de tu vida afloró este interés?
Cuando era adolescente y estaba en mis primeros años de la universidad. Mi compromiso es desarrollar la cultura, que haya más oportunidades y ofertas para que la gente conozca más. Son mis motivaciones diarias.

Fotografía: Augusto Escribens
Producción: Pia Gonzales-Vigil
Dirección de Arte y Styling: Ursula Castrat
Maquillaje y peinado: Agar García, Soraida / TRESCUARENTA
Agradeciemientos: Intimoda, Noe Bernacelli, LFC, Claudia Jimenez, Nine West