Sin lugar para frivolidades

Cuando crees que tu forma de apoyar a un país es mejor que la de otro

pamela_156

Son casi las doce de la noche en Barranco. Afuera de mi ventana suenan los gritos alegres de unos fiesteros que caminan por la calle, seguidos por el zumbido de unos patines que pasean por el malecón. Mi hija duerme tranquila en mi cama y escucho su respiración. A esta hora, cuando todo calla, se pueden oír las olas del mar, un rumor que parece tejerse con los sonidos nocturnos del barrio. Sin embargo, a pesar de la tranquilidad de mi entorno, no me siento en paz.

Tengo la página del Twitter abierta, donde las personas que sigo en Venezuela cuentan minuto a minuto lo que sucede afuera de sus ventanas, en las calles, la tragedia que viven sus familiares y amigos. En mi timeline, por ejemplo, encuentro declaraciones de mi colega del grupo musical venezolano Vinilo Versus, en las que cuenta que ha sido golpeado por la Guardia Nacional, porque lo vieron grabando videos de las protestas con su celular. Otro amigo me cuenta que dos amigos en común están detenidos, que nadie sabe nada de ellos y que tardarán mucho en salir. Más tarde leo sobre el asesinato de una joven modelo, y veo las fotos que algunos venezolanos toman a las barbaries que Maduro intenta silenciar, y las del valiente Leopoldo López cuando se entrega a las autoridades. Veo todo eso y no puedo hacer más que llorar de rabia e impotencia al ver la ruina en la que ha caído el país donde mi hija nació.

Me sorprende también que al mismo tiempo un conocido portal web peruano se burle de esta revista y la tilde de frívola al ver que parte de su equipo compartió una foto en las redes sociales en la que muestra su apoyo a Venezuela con un hashtag en inglés. No entiendo la relevancia de los comentarios burlones en la tormenta emocional en la que estamos envueltos quienes amamos a Venezuela con toda el alma. Menos aún entiendo que el asunto se vuelva un debate multitudinario, y abunden los comentarios discriminatorios y clasistas, acusando de ridículos a quienes usan el inglés para apoyar una causa.

Seamos objetivos. ¿No es acaso un acto de frivolidad mayor burlarse de alguien porque manifiesta su apoyo a Venezuela en inglés? Tildar de ridículos, alienados y huachafos a un grupo de jóvenes –aún si su idea estuvo bien ejecutada o no– es un inmenso acto de frivolidad en sí mismo. Todos los que estamos solidarizados con la problemática venezolana tenemos el derecho de expresar nuestro sentir en el idioma y la forma que nos venga en gana, siempre que sea con respeto y libertad.

Otra pregunta: ¿no es acaso más ético en términos periodísticos –sobre todo si la línea editorial de ese portal web dice ser valiente y sin ataduras– hacer una compilación de «Los 10 retweets más importantes borrados por el gobierno venezolano»? ¿Acaso eso no es más importante? Hay tweets que hackers del gobierno de Maduro borran para evitar que se difunda la información. Por allí andan dando vueltas los screenshots que lo prueban. Es información que está siendo enterrada por unos salvajes que tienen tomado ese país por asalto.

Dejar de criticar con tonito burlón y ponerse a cubrir seriamente los hechos sumarían a la coherencia de un portal que tanto disfrutamos por su contenido periodístico. Creo que no es momento para sacar los trapos sucios ni las carencias de nuestra sociedad acomplejada, reina de la crítica gratuita y campeona en ver la paja en el ojo ajeno. Es el momento de Venezuela. Y toda muestra de solidaridad es valiosa para un país donde está corriendo la sangre de quienes luchan por su libertad.