¿Dónde están los (músicos) peruanos?

Cuando un muro no te deja salir del país

Siempre he pensado que las personas que hacemos música en el Perú enfrentamos un inmenso muro de concreto que nos impide salir de nuestras fronteras. No soy la única. He debatido con músicos de géneros diferentes, durante noches enteras, intentando segmentar las estructuras, ladrillos y partículas de ese inmenso muro. Las soluciones a las que llegamos, jamás –hasta ahora– han transcendido lo conceptual.

Son pocos los artistas peruanos que a través de la historia han logrado consolidar una carrera sostenible fuera de nuestro país. La lista también es corta: Yma Súmac, Juan Diego Flórez, Novalima, Susana Baca, Gianmarco, Alex Acuña, Pedro Suárez-Vértiz y La Tigresa del Oriente.

Me refiero, exclusiva y excluyentemente, a personas que han calado fuera de nuestra propia cultura. Sé que hay muchos buenos artistas recorriendo el mundo en giras por Fiestas Patrias y por el Día de la Canción Criolla –y no quisiera quitarles a mis colegas el logro y el esfuerzo que significa hacer esos conciertos–, pero aquí hablo de cuántos realmente logran posicionarse fuera de la comunidad peruana, de quienes logran ser realmente universales en su género.
Estoy absolutamente convencida de que, en el origen de esta perspectiva, no figura la falta de talento ni de propuestas musicales interesantes.

Este año, he tenido la oportunidad de viajar con mi música algo más de lo habitual. Quiero contarles el ángulo más incomodo que sentí a lo largo de mis experiencias en el extranjero: la soledad. Tuve gente bella acompañándome, pero la sensación de ausencia es generada por no compartir estas experiencias con mis amigos y colegas peruanos.

En julio, fui invitada al Latin Alternative Music Conference (LAMC), uno de los festivales de música latina más importantes del mundo. Toqué sola con mi piano en un showcase acústico junto a varios de mis artistas preferidos de la escena musical latinoamericana como Carla Morrison, Alex Andwanter y Martín Buscaglia. Me enteré, al llegar a Nueva York, que yo era la segunda peruana en asistir a los LAMC. Hace dos años, estuvo Novalima. El festival lleva trece años tomando por asalto las calles de New York con mucho impacto, tanto en la comunidad local como en el ámbito musical a nivel mundial. Lamentablemente, el ratio de años del festival contra el número de peruanos asistentes no corresponde con el número real de peruanos que han podido y pueden tocar allí. Y no se trata de falta de apertura de la organización, eso es algo que he podido atestiguar.

Recuerdo el día que me tocó asistir a la sala de prensa de los LAMC. Era muy grande y estaba repleta de radios, periódicos, medios digitales y televisión. Reconocí a muchos de los medios que dan la hora sobre la escena musical latina alternativa. Reconocí varias caras y nombres, periodistas que tuve la oportunidad de conocer en buenas entrevistas. En todas, sin excepción, me hicieron la misma pregunta: «¿Quienes están haciendo música buena en Perú?». Como si después de la palabra Perú resonara un eco, producto de un inmenso vacío. Y no eran personas poco informadas, más bien eran especialistas en el mundo de la música.

El problema está en el Perú. Regreso a la imagen del muro de concreto. Aproveché esa parcela del LAMC, como quien manda señales de humo, para hablar de gente como Kanaku y El Tigre, Alejandro y Maria Laura, Francoise Peglau, La Mente, Colectivo Circo Band, Laguna Pai. Solo por nombrar a algunos. Los que, me parece, podrían aparecer en la lista de música latina alternativa. De lo contrario, mi enumeración hubiera sido interminable.

Este año, me ha tocado viajar mucho, repito. Y no lo recalco a manera de autopromoción. Solo la idea me enferma. Hace dos semanas, estuve en Miami; hace un mes, en Colombia; hace unos meses, en Madrid y Venezuela. Fui y aterricé con mi música. ¿Qué me pasó? Tuve que vivir la misma historia de los LAMC, repetida una y otra vez como si fuera un déj vu. ¿Donde están los músicos peruanos? ¿Quienes hacen buena música en Perú? ¿Por qué no se escucha la música del Perú? ¡¿Dónde están?! Me permito contestar: detrás de un muro de concreto, donde, tal vez, tú también los escondes.