Música del corazón

O un recuento romántico, de los vinilos al iPod, en el Día del Amor.

jeremias_154

Amor [Eydie Gorme y Los Panchos, 1964]
Yo amaba a mi mami. Ella –como Eydie– tenía también un extraño acento al cantar el español y le gustaba tanto este tema, que a él le debo el primer desencuentro de significante y significado de mi vida. Ella siempre interpretaba ese tema para mí mientras me cargaba y me mataba a besos, de modo que yo asumí que ‘amor’ significaba ‘cargar’. Así cada vez que veía a una de las mujeres de mi casa le decía ‘amor’ y abría los brazos esperando a que me cargara. Era bebe y acababa de descubrir un recurso infalible. Si mi mamá me cargaba y me cantaba el tema, la felicidad era completa.

El amor [José Luis Perales, 1975]
Tendría ocho o quizás nueve años cuando descubrí este tema que mi tía C. escuchaba de manera obsesiva en la habitación que compartimos durante un par de semanas. Ella venía de una decepción amorosa y probablemente andaba deprimida, así que mamá la cobijó en casa. Escuchaba una y otra vez un disco de Perales mientras lloraba quedito en la cama que estaba a unos metros de la mía. Yo luchaba contra el sueño y me pasaba largo rato intentando entender líneas como estas: El amor es una gota de agua en un cristal/ es un paseo largo sin hablar/ es un paraguas para dos. ¿En qué consistiría el amor? ¿Terminaría en llanto y sufrimiento siempre? ¿No se supone que los novios se aman? ¿Valía la pena vivirlo?

Paramar [Los Prisioneros, 1985]
Era adolescente, era anarquista, tenía un propósito revolucionario en el mundo, y amar era de idiotas, de pusilánimes y de borregos que escuchaban encantados los temas de Ricardo Montaner en la radio. No. Jorge González hablaba con la verdad: en el amor convencional debías entregar poco, debías falsear tu identidad, eras feliz solo si eras estúpido. Nosotros no nos permitiríamos eso. Si el amor o algo parecido existía estaba alojado en las únicas líneas de luz de la cancióna. Si el mio la cursileroigiosasliz si eras estpone que los novios se aman? de la materia narrativa y que es.tensas y proigiosas: Caminando en el frío me pregunto/ si no habrá nacido una chiquilla que no/ sepa amar y quiera inventar una nueva forma para amar. No. Yo tampoco servía ‘paramar’.

Un vestido y un amor [Fito Páez, 1992]
Sí, llegado el momento todos cedemos a la melcocha, la nube y la cursilería. Si el mismo Jorge González compuso un álbum llamado Corazones, ¿por qué, entrados los veinte, no nos podíamos emocionar escuchando este temita que compuso Páez cuando conoció a Cecilia Roth? Los astros se rieron otra vez/ la llave de mandala se quebró/ o simplemente te vi. Ah, Fito podía ser letal usando cuerdas y voz engolada cuando uno conocía a la chica a la que le gustaba la misma música que a uno, había leído las mismas novelas y odiaba a los mismos cineastas. A mí me encantaba aquello de Hay cosas que te ayudan a vivir/ No hacías otra cosa que escribir. Las razones son obvias.

Drao [Gilberto Gil, 1981]
En este negocio, cuando se trata de entender el amor y cantarlo en toda su dificultad y hondura, los brasileños marcan la pauta: Chico Buarque, Djavan, Adriana Calcanhoto. Ellos entienden el amor como los mejores escritores, con la vida y la muerte, y el claroscuro que traen. El tema más brillante quizás sea este, compuesto por Gilberto Gil e interpretado por Caetano Veloso. Se lo dedicó Gil a Sandra [Drao] luego de separarse, y es todavía una mirada adolorida, profunda y lúcida sobre la transformación del amor en amistad perdurable. Drao/ nuestro amor es como un grano/ una simiente de ilusión/ tiene que morir para germinar. Gil le pide a ella que no piense en separaciones sino en transformación. Drao/ los chiquitos están todos sanos/ los pecados son todos míos.

Harvest Moon [Neil Young, 1992]
Una vez le preguntaron a Young cómo había podido estar tantos años con su esposa sin separarse nunca, y él respondió: «Me he enamorado de todas las mujeres que hay en ella». Difícil sintetizar la luz del amor heroico o perdurable en notas tan simples como las de este baile otoñal y preñado de armonía con el mundo natural que Neil ofrece a su mujer. Lo descubrí ya entrado en los treinta y en tierras extrañas. Porque aún estoy enamorado de ti/ quiero volver a verte bailar, repite una y otra vez el músico canadiense. Desde entonces me prometí escucharla siempre, porque mientras temas como este existan posiblemente uno no pierda la fe en aquello que podrá mantenerse, resistir, no dejar de estar.