La culpa es de Mercurio

¿Acaso el movimiento de los planetas afecta en algo tu vida?

Puede que en estos días hayas estado en un aeropuerto donde, de pronto, te diste cuenta de que la mitad de los vuelos estaban retrasados sin explicar el motivo. Puede que hayas llegado a la ciudad de tu vuelo de conexión demasiado tarde para abordar el siguiente avión, y hayas esperado durante horas hasta que, al fin, una vez que llegaste a la ciudad destino, tuviste que recoger tus maletas unos días después porque no llegaron contigo. Seguro te vieron durante la madrugada buscando desesperada una farmacia abierta para comprar un cepillo de dientes y una pasta, porque de todo lo demás puedes prescindir. Seguro te vieron durmiendo sin pijama o, en el peor de los casos, para no morir de frío, durmiendo con la misma ropa que llevabas durante el vuelo, esa que generalmente huele a avión hasta que la lavas.

Tal vez ese aparato que tanto deseabas tener en casa como la licuadora de tus sueños, tu nuevo reloj para correr y medir tus entrenamientos, un nuevo súper vibrador o ese excitante juego de Xbox que, apenas comenzaste a disfrutar, se malogró. Entonces tuviste que buscar como loca esa garantía que no guardaste pensando que ese artefacto sería incapaz de malograrse.

Ahora, si no te ocurrió nada de lo anterior, puede que hayas notado que la gente o tal vez tú misma, andas particularmente sensible, irascible, tienes menos tolerancia o te sientes un poco triste. Las últimas tres semanas puede que hayan sido muy difíciles de llevar con tu pareja por uno que otro fantasma del pasado que se ha incubado en sus mentes. O quizá no comprendes por qué tienes tanto rollo en tu cabeza y se te hace difícil tener una conversación profunda con tus familiares o amigos porque acaban en pleito; incluso hasta se te ha complicado mirarte al espejo por más de diez segundos, pues terminas peleando contigo misma.

Pero tengo una buena noticia: no es que andas salada y que la compañía aérea es una porquería. Ni que los aeropuertos son lo peor que ha existido y que cada día están peor. Tampoco es que ya todo está perdido y que hasta la fábrica de tu artefacto preferido sucumbió al precio bajo de manufactura y se puso a producir en China. Y no, tampoco es que todo se fue al demonio en tu relaciones de amistad y familia, y probablemente tu pareja y tú no sean los enemigos que parecieron ser los últimos días. No. Todo tiene una explicación bastante lógica: ¡Lo que pasa es que Mercurio está retrógrado! Y seguro, tal y como me pasó cuando me alertaron de este suceso astrológico, te preguntarás: ¿Qué es eso? Pues una amiga astróloga intento explicármelo fácil: «Mercurio Retrogrado es un fenómeno astrológico que nos visita cada tres meses, cuando el planeta Mercurio aparenta estar moviéndose hacia atrás».

¡Qué alivio! Claro, no eras tú, ni era tu vida la que se movía en dirección errática. Resulta que, al retrasarse Mercurio en su movimiento, por las características de su mitología y símbolos, se ven afectadas tres cosas principales: la tecnología, la lógica y las comunicaciones. Por eso mi amiga astróloga –y al parecer todos los astrólogos de la tierra– concuerdan en que es un buen momento para estar atentos a lo que sucede, reflexionar, mantener la calma y buscar verdad, aunque no sé muy bien qué es exactamente lo que significa buscar verdad, pero vale la pena el intento.

Los astrólogos también concuerdan en que es un momento de luz roja para tomar cualquier tipo de decisiones, sobre todo las que nacen de impulsos descontrolados. Hay que postergar toda decisión trascendental hasta el día 17 de marzo. Hora exacta: 3:27 p.m. Pero dicen que la sombra del primer Mercurio retrogrado del año finalizará recién el 6 de abril.

Así que cuidado. Estate alerta y, si tienes la buena suerte de que te agarre de vacaciones, escóndete y vuelve a salir cuando no quede ni la sombra, a ver si te liberas de tanta cosa extraña que anda sucediendo en el planeta.