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Si este mes comienzas a estudiar la carrera de Música en el Perú

Hace poco desperté con la feliz noticia de un amigo profesor quien, a través de su muro de Facebook, felicitaba a los alumnos que acababan de ingresar a la facultad de Música de una conocida universidad limeña: «Ya son siete años de cumplir con nuestros sueños», decía él, optimista. Me alegré mucho por esos chicos que tienen hoy la posibilidad de estudiar Música profesionalmente en el Perú.

En el año 2001 mis amigos y yo queríamos hacer de la música nuestra profesión pero no tuvimos más remedio que salir al extranjero para estudiarla en países donde sí la ofrecían a nivel universitario. ¡Qué rico hubiera sido estudiar Música en Lima con todos mis amigos! Cuando leí aquella felicitación en el Facebook, me imaginé con todos ellos en un aula, compartiendo el difícil y apasionante camino que es el convertirse en un mejor músico.

Pero me duró muy poco la fantasía y la alegría, pues al minuto me pregunté: ¿qué van a hacer todos esos jóvenes al terminar de estudiar Música en el Perú? ¿Está el país preparado para recibir cada año una nueva promoción de músicos que sueñan con vivir de lo que les apasiona?

Pienso que no. Por desgracia, el Perú hoy solo ofrece un terreno hostil para los soñadores entusiastas, porque hay un tema que las escuelas de música no se atreven a tocar: la realidad. No quiero sonar demasiado pesimista o que estoy en contra de que los jóvenes estudien Música. Todo lo contrario. Es un gran avance que en nuestro país se pueda estudiar Música como profesión. Cuando salí del colegio solo tenía como alternativa el Conservatorio Nacional de Música, donde los músicos populares teníamos poco que hacer. Hoy, en cambio, las alternativas, el plan académico, los maestros y los estudiantes tiene cada vez mejor nivel. Pero es vital que veamos el cuadro completo y no nos engañemos.

Comenzando con que las instituciones académicas son un negocio como cualquier otro y si bien diseñan una buena currícula, poco se detienen en los aspectos oscuros de ser músico en el Perú. Esta claro que a ellos les interesa vender los cinco años de currícula académica, mas no cargar con la responsabilidad de lanzar a una generación de jóvenes al vacío.

Yo viví algunos años de la música en el Perú, pero luego viví seis años fuera para entender de qué se trata realmente mi carrera. Entendí lo que era un mánager cuando el año pasado trabajé sin parar y toqué en muchos países de América gracias a la gestión de mi mánager venezolano. Los mánagers son muy importantes, indispensables, pero ¿dónde están los buenos mánagers de talento en Perú? Digo mánager en el sentido más amplio del concepto, porque hay varios que creen serlo cuando no lo son. ¿Contesto? ¡Pues no los hay! Y si los hay, son la excepción a la regla.

El otro día discutía con mi amigo Germán Vargas sobre la inexistente transmisión de música peruana en la radio. Germán, entre bromas y chistes irresistibles, quería hacerme quedar como una ridícula cuando decía que creía que debía existir una ley de cuota radial [cosa que existe en la gran mayoría de países con políticas culturales avanzadas]. Él me respondió: «Lo que tienen que aprender en Perú es a hacer hits». Yo le contesté: «¿Entonces por qué yo tengo dos canciones [Ligera love y Mantra] entre los diez primeros puestos de la radio en Venezuela?».

Esa fue una de las pocas veces que vi a Germán callarse la boca. Porque lo cierto es que en el Perú la transmisión radial esta vetada para los peruanos solo porque somos peruanos y porque, en el fondo, pienso que toda está moda de ‘Amor al Perú’ es eso: una simple moda limitada a los deportistas ganadores de medallas y a la comida. [Y eso que no quiero ahondar en los temas más siniestros, como las sociedades recaudadoras de derechos musicales y otras mafias inescrupulosas que ejecutan barbaries a la vista y paciencia del Estado y sus leyes].

Mi intención, por supuesto, no es deprimir a nadie, solo quisiera elevar conciencia, sobre todo la de los más jóvenes, quienes empiezan en la música. No digo que no haya que soñar, no me malinterpreten, sino que deben ser realistas para no vivir de engaños y construirse desde la fortaleza. Deben creer en su arte y en la buena educación que hoy pueden recibir en el Perú. Pero recuerden siempre que si tienen agallas para soñar con lo imposible, también deben tener los cojones para luchar por los cambios que harán que mañana puedan vivir de sus sueños. Porque por el camino encontrarán a varios lobos intentando acabar con ellos.