Camila Vidal: hablan las imágenes

Con 23 años ha sabido unir su amor por la fotografía y el cine para destinarla a su vida diaria. Hoy es directora de televisión y publicidad en Canal J.

Cuando solo era una niña, Camila Vidal solía dejar de lado los dibujos animados para ver películas del cine clásico como Ciudadano Kane y casablanca. Más tarde, cuando cumplió diecisiete, su madre compró una cámara semiprofesional que Camila terminó usando como si fuese suya. Estos dos episodios no ocurrieron de casualidad: hoy su vida gira entre estas dos pasiones.

Estudiaste cuatro años en la Universidad de Palermo de Buenos Aires. ¿Cómo hiciste para cursar dos carreras y no morir en el intento?
Estudiaba fotografía en las mañanas, y cine en las tardes y las noches. Acababa cansada, pero cuando amas lo que haces, no hay quien te detenga. Me gustaba cómo ambas carreras se complementaban.

¿Qué extrañas de Buenos Aires?
Mi barrio [Palermo] me encantaba. Extraño la vida cultural. La mayoría de gente iba a los museos, a las exposiciones… había varios concursos para estudiantes; uno de mis cortometrajes incluso ganó un premio en un festival en el centro cultural Borges. El arte se sentía mucho, y eso todavía no encuentro en Lima.
¿Qué largometraje te ha impactado recientemente?
Relatos salvajes. No es convencional porque está compuesto por varios cortos que componen distintos relatos bajo un denominador común. Los guiones de cada historia son increíbles, impactan y tienen mucho humor negro. Creo que eso le falta al cine peruano: últimamente se han hecho películas que estéticamente están bien logradas, pero no hay una historia bien contada.



¿Nunca tentaste ser actriz?
Llevé varios cursos de teatro y uno de actuación frente a cámaras para entender a los actores a la hora de dirigirlos. Pero es difícil estar ahí; a veces ni los más experimentados se salvan…

Hasta fines de enero tuviste una exposición en el Business Tower Hotel.
Sí, se llamaba Kaypacha, que significa ‘el árbol de la vida’ en quechua. Esta es la segunda versión; la primera la hice en mi universidad y expuse fotos de paisajes del Perú y Argentina intervenidos con retoque. La idea era conectar la cosmovisión andina del hombre con la naturaleza. Expuse cuarenta fotos en formatos grandes, impresos sobre aluminio, celtex y cartón capa.
Cuéntame algún sueño que tengas.
Quiero rodar mi primera película; ya estoy escribiendo el guion… Eso por un lado; por otro quiero inaugurar en abril un estudio que no solo trabaje fotografía, sino también dirección de arte, producción y diseño gráfico.

¿A qué género pertenecería tu película?
Según lo que estoy escribiendo, será un thriller psicológico con algo de policial. También me encantaría introducir un poco de humor negro, como en Relatos salvajes. La fórmula donde existe un protagonista, un antagonista, un clímax y un desenlace siempre funcionará.

Cuando solo era una niña, Camila Vidal solía dejar de lado los dibujos animados para ver películas del cine clásico como Ciudadano Kane y casablanca. Más tarde, cuando cumplió diecisiete, su madre compró una cámara semiprofesional que Camila terminó usando como si fuese suya. Estos dos episodios no ocurrieron de casualidad: hoy su vida gira entre estas dos pasiones.

Estudiaste cuatro años en la Universidad de Palermo de Buenos Aires. ¿Cómo hiciste para cursar dos carreras y no morir en el intento?
Estudiaba fotografía en las mañanas, y cine en las tardes y las noches. Acababa cansada, pero cuando amas lo que haces, no hay quien te detenga. Me gustaba cómo ambas carreras se complementaban.

¿Qué extrañas de Buenos Aires?
Mi barrio [Palermo] me encantaba. Extraño la vida cultural. La mayoría de gente iba a los museos, a las exposiciones… había varios concursos para estudiantes; uno de mis cortometrajes incluso ganó un premio en un festival en el centro cultural Borges. El arte se sentía mucho, y eso todavía no encuentro en Lima.
¿Qué largometraje te ha impactado recientemente?
Relatos salvajes. No es convencional porque está compuesto por varios cortos que componen distintos relatos bajo un denominador común. Los guiones de cada historia son increíbles, impactan y tienen mucho humor negro. Creo que eso le falta al cine peruano: últimamente se han hecho películas que estéticamente están bien logradas, pero no hay una historia bien contada.



¿Nunca tentaste ser actriz?
Llevé varios cursos de teatro y uno de actuación frente a cámaras para entender a los actores a la hora de dirigirlos. Pero es difícil estar ahí; a veces ni los más experimentados se salvan…

Hasta fines de enero tuviste una exposición en el Business Tower Hotel.
Sí, se llamaba Kaypacha, que significa ‘el árbol de la vida’ en quechua. Esta es la segunda versión; la primera la hice en mi universidad y expuse fotos de paisajes del Perú y Argentina intervenidos con retoque. La idea era conectar la cosmovisión andina del hombre con la naturaleza. Expuse cuarenta fotos en formatos grandes, impresos sobre aluminio, celtex y cartón capa.
Cuéntame algún sueño que tengas.
Quiero rodar mi primera película; ya estoy escribiendo el guion… Eso por un lado; por otro quiero inaugurar en abril un estudio que no solo trabaje fotografía, sino también dirección de arte, producción y diseño gráfico.

¿A qué género pertenecería tu película?
Según lo que estoy escribiendo, será un thriller psicológico con algo de policial. También me encantaría introducir un poco de humor negro, como en Relatos salvajes. La fórmula donde existe un protagonista, un antagonista, un clímax y un desenlace siempre funcionará.

Escribe: Rodrigo Alomía.
Fotografía: Santiago Barco.
Producción: Paula Ramírez.
Dirección de Arte y Styling: Ursula Castrat.
Asistente de Styling: Romina Jeri.
Peinado y maquillaje: Agar García / TRESCUARENTA.
Agradecimientos: INFINIT, MARIA, Kidsmadehere, Prüne, Black Velvet, ANIMA, Lalita, Peruvian Flake.