Un pacto visual

Por María Alejandra López / Fotos de Augusto Escribens
El director publicitario Antonio Sarria tiene un nuevo compromiso audiovisual, en el que los proyectos se firmarán con Sangre, su nueva productora independiente.
SANGRE

Esta mañana Antonio Sarria conversa tranquilamente desde su estudio en Barranco. Está explicando los aspectos técnicos en la elaboración audiovisual, cuando repentinamente se levanta de la silla para dirigirse a la puerta de vidrio que abre su terraza. Desde allí busca explicarse con más claridad, y lo hace escribiendo con un plumón rojo de tinta permanente sobre el cristal. «A mí me dicen Pizarria –asegura–. No puedo hacer algo que no sea visual».

Cuando no está filmando o produciendo un comercial, suele tomar fotografías que conserva enmarcadas en las paredes blancas de su estudio. «La publicidad no será hermana del arte, pero usa sus herramientas, y, para mí, comunicar con imágenes es muy interesante», dice Sarria. El hombre que se expresa con imágenes tiene más de doce años como director audiovisual publicitario, y en los últimos meses ha desarrollado un reto diario que lo emociona tanto como la primera vez que entró a un set de filmación para trabajar como practicante: será el director general de su primera productora independiente, para la cual ha firmado un contrato con Sangre.

«Todo es audiovisuable o puede serlo». Así nace Sangre, la casa productora que se define a sí misma como un compromiso audiovisual, que busca realizar contenidos que perduren en el tiempo a partir de un concepto sólido. Hace unos meses, Sarria acompañó a Celia Barreda –productora en Sangre, compañera y mano derecha en sus proyectos– a una maratón en el centro de Lima. Era de noche, y mientras el director no corría, tenía la mente enfocada en los competidores, pero, sobre todo, en la luz. «La iluminación era increíble, lamentablemente nunca encontré un video del evento». Para él la oportunidad de convertir una parte de la realidad en una propuesta visual está en muchas partes, y se llega a perder por falta de propuestas.

Desde sus inicios, el director ha mantenido siempre la importancia de comunicar visualmente por sobre cualquier otro aspecto. «No considero que tenga una estética; es un trabajo que alguien más te solicita, y debes buscar la mejor manera de comunicarlo a través de imágenes», dice Sarria, mientras mira videos de trabajos antiguos que ha realizado. Comenzó como practicante de técnico y de video assist hace diecisiete años, y el año pasado, mientras trabajaba como productor ejecutivo y director en Patria, esta fue reconocida como la mejor casa productora en el Ojo de Iberoamérica, uno de los festivales internacionales más importantes de publicidad.
En esta nueva etapa al mando de Sangre, el director quiere sorprenderse con nuevos proyectos, y dar el tiempo necesario a cada uno. Nunca más hará cuatro comerciales al mes; seguirá el consejo que un amigo le dijo en sus inicios: «Esta carrera es de largo aliento, no de cien metros planos», por ello, su nueva premisa es dejar que los proyectos tengan la etapa de maduración necesaria para verlos con otros ojos. «Se necesita tiempo; pero si te dedicas a pocos, puedes hacerlos mejor». Antes de que la mañana termine, Sarria recibió una llamada telefónica, en la que le confirman que su primer proyecto ha sido aprobado. Él tiene más guiones sobre la mesa, pero sabe que el primero tiene más importancia y un compromiso con su nueva casa productora.

Antonio Sarria no recuerda dónde guardó la primera cámara que compró, pero su sala está llena de ellas. El director que considera que todo es audiovisuable ha transformado su productora en otra herramienta más donde transmite sus ideas, y, aparte de las fotografías que conserva, él siempre está elaborando imágenes en su cabeza.