Publicistas Trotamundos

Por Rodrigo Alomía
Hace nueve años, la dupla conformada por Gian Carlo Lanfranco y Rolando Córdova dejó el Perú para trabajar en algunas de las más prestigiosas agencias de publicidad del planeta. ¿Qué les deja su paso por ciudades tan icónicas como París y Nueva York?
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«Cuando cae la noche, París cambia espectacularmente», dice Rolando. «Las personas se contagian de un enorme sentimiento artístico y bohemio». «Lo primero que te preguntan es qué estás tomando esta noche», agrega Gian Carlo, entre risas. En 2012, luego de trabajar en la agencia Saatchi&Saatchi de Singapur y en Wieden + Kennedy y BSUR en Ámsterdam, los publicistas llegaron a París para asumir como creativos séniors de la reconocida agencia Fred&Farid. Vivieron en Le Marais, un tradicional barrio de artistas donde Victor Hugo pasó buena parte de su vida y Jim Morrison solía deambular pasado de copas por la Place des Vosges.

«La fama culinaria que tiene París es muy cierta: no existe otro lugar en el mundo con tanta variedad e innovación», dice Rolando, cuyo platillo favorito era el confit de canard, elaborado a base de un pato frito en su propia grasa. Para Gian Carlo, almorzar en París es más ceremonioso en comparación, por ejemplo, con Singapur, donde muchos de sus compañeros comían frente a sus computadoras. «En París desde el júnior hasta el CEO se tomaban más de dos horas para comer», recuerda. Un día normal transcurría entre la oficina, los almuerzos en los mercados o restaurantes familiares y las tertulias en los bares de la zona; especialmente en uno donde solían coincidir con el modista John Galliano.

Pero en febrero de este año, Gian Carlo y Rolando tuvieron que volver a hacer sus maletas. Los esperaba un nuevo reto como directores creativos de Havas Worldwide en una ciudad con personalidad propia.
Nueva York

La mujer que les arrendó el departamento donde viven, en el West Village, les advirtió de un detalle a tomar en cuenta. En esa zona, una de las más exclusivas de Manhattan, los famosos se pasean como personas normales y es de muy mal gusto abordarlos de improviso. Nada más cercano a la realidad: a la espalda de su casa vive Hugh Jackman; en la calle paralela, Willem Dafoe, y el otro día se toparon con Jodie Foster. «A Hugh Jackman lo vemos todas las mañanas en el mismo lugar donde compramos café, y a William Defoe en el supermercado del vecindario», cuenta Rolando.

«A Hugh Jackman lo vemos todas las mañanas en el mismo lugar donde compramos café, y a Willem Dafoe en el supermercado del vecindario».

A pocos minutos del West Village está el barrio de Tribeca, donde trabajan junto con otras novecientas personas en un edificio de diez pisos. Si en Europa las agencias de publicidad son concebidas como boutiques creativas, en Estados Unidos son tan grandes como las corporaciones bancarias. «La vida en Nueva York es más veloz», comenta Gian Carlo. «Aquí se da más fuerza a la idea de negocio que a la parte creativa». Este aspecto les ha revelado otro punto de vista del trabajo publicitario, labor que alternan con sus hobbies favoritos: Rolando es street photographer y Gian Carlo, surfista casual.

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Cuándo regresarán a vivir al Perú es algo que ni ellos saben. Sí están seguros de que el sueño de abrir su propia agencia los tienta. «Hemos vivido en Asia, en Europa y ahora en Norteamérica. Todas estas experiencias sirven para crear una personalidad creativa que nos ayudará a abrir nuestra propia agencia», comenta Gian Carlo. Eso sí, se toman las cosas con calma. «Si queremos hacer algo, lo vamos a hacer bien», dice Rolando, mientras sonríe. «No importa que demore diez o veinte años».