Pero mira cómo cantan

Por Omar Mejía
Claudia Rheineck está al frente de Voces del Sol, un grupo coral infantil que ya ha cantado al lado de Susana Baca y publicado un disco con Lucho Quequezana. Ahora la temporada navideña les trae nuevos retos.

En el salón en el que ensaya el coro Voces del Sol hay cuatro filas de doce sillas cada una. En ellas se sientan niños y niñas cuyas edades no pasan los 17 años, todos vestidos con polos negros que tienen escrito el nombre del coro sobre la zona del pecho. Delante de ellos, de pie tras un atril, se encuentra Claudia Rheineck. Mientras ellos cantan con sus ojos puestos en las partituras, ella los observa con los brazos extendidos: uno se mueve imitando el oleaje del mar y el otro truena los dedos al ritmo del piano que suena a su izquierda.

Desde su creación en 2012, Voces del Sol se ha convertido en uno de los grupos corales más reconocidos y solicitados del medio. El año pasado estuvo presente en el encendido del árbol navideño de la Municipalidad de Lima; lanzó el disco Mitayi con la participación del maestro guitarrista Lucho González y el talentoso Lucho Quequezana, y este año fue invitado a Iguazú en Concierto, uno de los festivales de coros y orquestas más importantes del mundo.

Ahora, en plena época navideña, sus presentaciones y la exigencia de los ensayos se incrementan, pero los niños se mantienen a la altura. Y al frente de ellos siempre está Claudia, que a los doce años comenzó a estudiar piano en el Conservatorio. Allí compartió promoción con Juan Diego Flórez (él estaba en la especialidad de canto). «Recuerdo un día en que un grupo de compañeros nos fuimos en el micro por toda la Vía Expresa. Juan Diego se puso a cantar La donne è mobile en pleno Enatru, y ¡todos los pasajeros comenzaron a aplaudir!».

Para ella, Voces del Sol fue un sueño de toda la vida. El proyecto comenzó con audiciones de aptitud musical en las que seleccionó a un grupo de chicos que se sumaron a los que ya trabajaban con ella en el coro del colegio Cambridge. «Al inicio el coro era de 25 chicos; ahora somos alrededor de setenta», afirma. «Y cada niño es un mundo aparte, como un baúl en el que siempre encuentras sorpresas. Trabajar con ellos es como esculpir una piedra preciosa».

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Claudia busca transmitir conocimientos musicales a sus alumnos -les enseña a leer música, a proyectar, colocar y afinar su voz, a distinguir diferentes matices y desarrollar su oído armónico-, pero también se preocupa por sembrar en ellos valores como la disciplina y la responsabilidad. Así lo demuestra Tom Oldham, que la conoce desde hace una década, cuando apenas tenía cinco años. «El coro se convierte en una familia. Gracias a Claudia no solo tengo una mejor voz, sino que también soy una mejor persona», dice Tom.

La ‘miss’, como él la llama, lo tuvo a su cargo en distintas clases de canto en el colegio y en otros proyectos corales. Gracias a ello, el muchacho que ahora tiene quince años ha cantado al lado de artistas como Susana Baca y Pedro Suárez-Vértiz, y se ha presentado en países como Argentina y Brasil.

El futuro del coro trae más presentaciones importantes. Este 15 de diciembre participarán en un gran concierto navideño en la Iglesia de Nuestra Señora de la Reconciliación de Camacho, donde Lucho Quequezana será el invitado especial, y más adelante, en abril de 2015, la agrupación relanzará su disco Mitayi en el Gran Teatro Nacional, ocasión en la que contará con una orquesta de cámara y los dos Luchos que colaboraron en el álbum. Por su parte, Claudia ha sido convocada como directora invitada en un festival internacional de coros en Japón. Sin duda, Voces del Sol está dando la nota.

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