Verónica Peyón

31 años / Corredora de autos - Empresaria

Texto: Gianfranco Languasco / Fotos: Macarena Tabja
El Honda Integra de la piloto peruana Verónica Peyón dice mucho sobre su día a día: este auto, que correrá en el Campeonato Nacional de Automovilismo a inicios de marzo, exhibe los diseños de su propia empresa de gráfica vehicular. Sin querer, ella logró cruzar su vida como diseñadora y piloto de carrera sin que ambas se choquen.

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Los días veloces de una ejecutiva
Vengo de una larga línea familiar de automovilistas. Mi papá, Ernesto Peyón, y mi abuelo también fueron corredores de circuito. Mi hermano menor está entrando también a correr. Y aunque mi hermano mayor sea piloto de aviones, sigue nuestras carreras y es admirador de la Fórmula Uno.

Nunca tuve miedo a los vehículos. Manejo desde que tengo doce años. La primera vez que agarré un kart de carrera fue en 1996, me llevaron a una competencia en MetroKarts. Nunca había corrido antes, solo había visto a mi papá.
A partir de ahí me di cuenta de que eso era lo que me gustaba.

Dejé de usar los karts en 2003, cuando logré el subcampeonato en la categoría Piston Port. Los Pilotos Gustavo Michelsen, Pedro Roca y Nicolás Fuchs me animaron para dedicarme al automovilismo. Ya había estado leyendo la ruta como copiloto en Rally, y cuando volví a competir en Circuito, en 2008, Nippon Autoparts me invitó a formar parte de su equipo.

Estudié Diseño Gráfico. Me sentía bien haciendo automovilismo, pero quería iniciar algo propio. Entonces, en el año 2009 comencé Ludo, mi empresa, dedicada a hacer gráfica vehicular.

Sin querer, logré que Ludo y el automovilismo se compenetren. No había pensado crear la empresa porque corro autos, coincidentemente se cruzó.
Obvio, mucha gente podría asociar ambas cosas, pero esto es algo que inicié con la idea de aplicar lo que estudié.

Correr es la mayor satisfacción que me da el automovilismo. Ir a esa velocidad es impresionante. En la calle manejo como cualquier civil, sería bien imprudente de mi parte pisar el acelerador al máximo. Cuando estoy en el circuito sí me doy el gusto de ir hasta a 215 Kilómetros por hora. Es realmente increíble sentir esa adrenalina.