Una vida sobre el lago

Por Gabriela Ramos / Fotos de Thomas Gustafson
Adrenalina, diversión, riesgos, piruetas y caídas. Son palabras comunes en el léxico de Alejandra de Osma, la esquiadora nacional que quedó mejor posicionada en el Mundial Juvenil 2014 de Esquí Acuático. Rafael, su hermano, alcanzó el puesto doce en el mismo campeonato y brilló en los bolivarianos y latinoamericanos. ¿Cuál es la rutina de estos chicos que viven en el agua desde los dos años?
Maria Alejandra De Osma © Thomas Gustafson_C78G5007 ret
La sonrisa de Alejandra de Osma (15) delata sus triunfos recientes. Junto con su hermano Rafael (17) culminó una intensa temporada de campeonatos internacionales con una destacada participación en el Mundial Juvenil de Esquí Acuático, realizado los primeros días de enero en la Laguna de Bujama. Pero su historia de triunfos en este deporte es de largo aliento. Empezó, incluso, cuando ellos ni siquiera habían nacido. «Mi abuelo, anconero de toda la vida, era campeón nacional en su época. Mi mamá iba a diversos campamentos de esquí en EE.UU., y nosotros siempre practicábamos este deporte como una forma de recreación», dice una desenvuelta Alejandra.

«Pero en 2010 las cosas cambiaron», dice Rafael. «Nos ofrecieron participar en el Campeonato Latinoamericano en Medellín, Colombia, donde quedé segundo en la modalidad overall y Alejandra, segunda en slalom. Ganar medallas en ese primer torneo internacional nos impulsó a continuar practicando este deporte».

Desde entonces las cosas tomaron un rumbo acelerado para los hermanos de Osma. Campeonatos latinoamericanos, bolivarianos y mundiales fueron añadiéndose a la lista de torneos en los que, junto con Natalia Cuglievan, José Luis Tejada o Rafael Franco, dejaba el nombre del Perú en lo alto del podio.
Ale-Raffa De Osma © Thomas Gustafson_C78G5063 ret
«Nos auto llamamos el dream team porque siempre ganábamos», me cuenta Alejandra sobre sus compañeros de equipo. «Nunca nos han podido vencer en un campeonato latinoamericano cuando hemos estado todos en la misma categoría».

Luego de su performance en la última edición del mundial, el equipo peruano alcanzó el puesto siete en el ranking internacional, y fue el único país de la región en quedar entre los diez primeros. Alejandra quedó sétima en el ranking general de las competidoras y Rafael alcanzó el puesto doce. «Si todos hubiéramos estado al cien por cien, habríamos podido quedar fácilmente en el top cinco por equipos, pero un mundial es un mundial y la performance varía mucho», explica el mayor de los hermanos.

Apenas un mes antes del mundial, los chicos estaban inmersos en el Campeonato Latinoamericano 2014, en México. Y una semana después, ya habían vuelto a Lima para los Juegos Bolivarianos de Playa. «Ha sido súper fuerte. En un campeonato te cansas mucho más que en un entrenamiento y tienes la presión de esforzarte, te pones más tenso… Fue un mes muy cargado», recuerda Alejandra.

Pero el ritmo de estos chicos no solo es adrenalínico sobre el agua. Mientras un adolescente suele dividir su tiempo entre el colegio y las salidas del fines de semana, Rafael y Alejandra van todos los días a esquiar y luego corren a la terapia física y se dan un espacio para la cita con su psicólogo deportivo. «A veces puedes terminar todo y relajarte, pero otras también tienes que sacrificar algo», me cuentan.

Al preguntarles cómo combinan sus actividades académicas con su vocación deportiva, Alejandra hace una mueca fugaz de disgusto. «Es difícil porque, cuando dices que practicas esquí acuático, algunos profesores piensan que solo es una actividad de recreación, pero creo que desde que nos dedicamos a este deporte estamos subiendo nuestras notas», dice antes de añadir, de una forma muy madura para su edad, que la clave es aprender a manejar el tiempo.

«Nos auto llamamos el dream team porque siempre ganábamos», cuenta Alejandra sobre sus compañeros de equipo. «Nunca nos han podido vencer en un campeonato latinoamericano cuando hemos estado todos en la misma categoría».

«Es fregado», añade inmediatamente su hermano. «Pero hay que concentrarnos para que nos vaya bien en el colegio, porque siempre es importante. En EE.UU. hay gente que compite contra nosotros que lleva clases en casa y entrena todo el día, pero la educación que tenemos nosotros es bastante buena y nos va a servir para más adelante», apunta.

Por el momento, su próxima meta está puesta en Melbourne, Australia. Allí participarán en el Moomba Masters, uno de los eventos que forman parte del festival de la ciudad australiana. Más adelante viajarán a Madrid para el mundial sub 21 y después partirán rumbo a los Juegos Panamericanos en Canadá.

Les pregunto si piensan seguir inmersos en el esquí acuático por mucho tiempo. «Al cien por cien», responde Rafael con tono firme. Alejandra, sentada a su lado, le da la razón con un movimiento de cabeza. A su edad, ambos ya están seguros de lo que quieren: seguir divirtiéndose sobre el agua a velocidades aceleradas.
Rafael De Osma © Thomas Gustafson_C78G5509 ret