UN NOQUEO INESPERADO

Por Gabriela Rámos/ Fotos de Oliver Lecca
Desde hace siete años, Ale Llosa sacó adelante KO, su propia disciplina deportiva que combina boxeo, yoga, artes marciales y entrenamiento militar. Hoy es uno de los centros deportivos más arriesgados y efectivos de la ciudad.
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Cuando Ale Llosa descubrió por segunda vez las virtudes del deporte, quedó literalmente noqueada. Antes, en su adolescencia, estaba acostumbrada a ir al gimnasio pero solo con un único objetivo: ser flaca. «Yo de chibola tenía un rollo con el peso y estaba pendiente de eso todo el tiempo. Si hacía deporte, lo sentía como una obligación para que mis músculos se marquen. No había encontrado lo que en verdad te da la actividad deportiva», cuenta mientras sonríe.

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Pero hace diez años, las cosas cambiaron. Se inscribió en un gimnasio y empezó a descubrir, en sus clases de step, taebo o cualquier disciplina que encontrara, un gusto particular que estaba muy lejos de ser lo que antes contemplaba como una rutina. Tiempo después viajó a Barcelona para seguir una maestría de Fitness y Nutrición Deportiva. En ese periodo [su año sabático, como ella lo llama] investigó todo lo que pudo acerca de deportes. Empezó a practicar boxeo, luego entrenó con una comandante del ejército en un campo de entrenamiento militar, después hizo un poco de taekwondo y obtuvo una certificación en body combat, finalmente siguió una certificación en yoga.

« KO se ha transformado en la filosofía de vida que ella sigue y recomienda »

De la fusión de todas esas disciplinas, surgió KO, la rutina de entrenamiento que Ale creó hace siete años y que promete sacar hasta la última gota de sudor del cuerpo. «El nombre surgió por esa sensación de estar rendida luego de haberte sacado la mugre, de la felicidad de dar todo y de sentirse bien con uno mismo», apunta. Ale confiesa que de técnicas de marketing sabe mucho [ha llevado una maestría especializada], pero que se siente feliz de no aplicar una nómina común dentro de esa rama: promocionar un producto en el que ella no cree. Hoy por hoy, KO se ha transformado en la filosofía de vida que sigue y recomienda. Después de todo, si le funcionó tan bien a ella, ¿por qué no al resto?

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