Un lugar diferente

Por Lucia Solis/ Fotos de Augusto Escribens
Las hermanas Michelle, Nicole y Valerie Nossar son las dueñas de Rasson, un restaurante en un espacio acogedor y gourmet donde se puede comer desde anticuchos hasta una trucha artesanal de Puno.
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El concepto del restaurante es el siguiente: somos una especie de mercado popular, pero bonito», dice Michelle Nossar, una de las tres hermanas fundadoras de este restaurante que nació hace un año.

Para concretar el proyecto y encontrar inspiración, las tres rescataron experiencias e ideas de sus viajes alrededor del mundo. Con influencias de mercados como el de La Boquería, en Barcelona, y el de San Miguel, en Madrid, pasando por el famoso mercado de Surquillo, Rasson busca ser una alternativa gastronómica que ofrece los productos más populares en un ambiente cómodo, decorado como para disfrutar plenamente los sabores de un buen plato de anticuchos de carretilla o de una pollería tradicional.

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«No hay nada más rico que comer anticuchos de carretilla», agrega Michelle. «Pero no existen restaurantes en Lima donde puedas sentarte a comer productos de carretilla en un lugar bonito y con onda. Eso es lo que hemos querido hacer: llevar lo popular a otro nivel». Junto con Valerie y Nicole empezaron este negocio como un proyecto familiar, tanto que la carta del restaurante combina las ideas de toda la familia, incluidas las suegras.

«Están los tequeños ‘del abuelo’, que se llaman así porque mi papá ayudó a crearlos, o los champiñones a la crema anticuchera, que fueron una idea de mi mamá. Cada uno aportó algo al menú. Nos juntamos una vez por semana y empezamos a crear», detalla Valerie.

En un espacio rodeado de pequeñas canastas, una mezcla musical de cumbia y chill out, botellas de vidrio, flores y la gigantografía de un mercado popular como telón de fondo, Rasson ofrece los platos más tradicionales con toques únicos. Por ejemplo, sus tequeños son de anticucho y queso huarochirano, mientras los chicharrones son de ‘piernita’ y están macerados con la misma receta con la que se hace el pollo a la brasa, que también puede comerse en un sándwich con palta y papitas al hilo. La carta se renueva constantemente y
cada plato tiene el estilo de Rasson: un matiz especial que convierte la comida popular en una experiencia original.

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