Transformación en movimiento

Por Lucia Solis / Fotos de Phoss
Ximena Riveros, junto con las hermanas Stephanie y Valerie Koechlin crearon La Violeta, un espacio ideado para preparar el cuerpo y la mente.

1
Pararse de manos, acomodar la respiración y hacer una pirueta de pole dance pueden parecer actividades fáciles y con poca exigencia física. Sin embargo, todo cambia al entrar a La Violeta. De repente uno puede conectar la concentración con la fuerza y descubrir movimientos y posturas, que, además de llevarnos a un estado de relajación, pueden fortalecer el cuerpo y aliviar el estrés y las tensiones del día a día. No se trata de un gimnasio y menos de un centro de meditación intensiva, sino de un lugar que nació pensado como un espacio para la evolución.

«El violeta es el color de la transformación, y nosotras creamos este lugar como punto de preparación para el cuerpo y la mente con objetivos artísticos y de bienestar en general», Stephanie Koechlin.

«Cada una siempre ha tenido planes independientes, pero un día conversamos y decidimos comenzar con el proyecto», explica Ximena Riveros de 29 años. Ella es artista circense y acróbata egresada de la escuela profesional de circo La Tarumba. Ximena es, además, profesora de pole dance en La Violeta. «Yo estaba buscando una especialidad. Quería usar un elemento, y así fue que descubrí el pole dance. Tomé cursos y me capacité, aunque al principio subestimé esta disciplina, decía: ¿qué voy a hacer bailando alrededor de un tubo?», cuenta Ximena, quien viajó a Argentina y Europa para seguir preparándose, y hoy es bicampeona sudamericana de pole dance y se prepara para competir en el próximo mundial a realizarse en China.
2
La sociedad
Junto a Ximena están las gemelas Stephanie y Valerie Koechlin, a quienes recordarán seguramente por algún espectacular número aéreo de La Tarumba. Ambas formaron la compañía Aerial Mirror y tienen por especialidad el aro aéreo y la contorsión. No solo comparten genes sino también la misma pasión. Las dos son egresadas de la escuela Circus Center de San Francisco y han participado en dos temporadas del Krystallpalast Variete en Leipzig, Alemania, y en el Circus Flora de Saint Louis, Estados Unidos. «Stephanie y yo nos especializamos en el aro porque es un elemento con el que se puede crear. No es muy común ver a dos gemelas haciendo una rutina sincronizada; es bonito hacer dúos», cuenta Valerie.

Las gemelas Koechlin llevan diez años participando en La Tarumba y Ximena lo hizo durante nueve. De hecho fue en la escuela del circo donde se conocieron. «Teníamos los mismos proyectos y los mismos sueños. Hicimos clic, y nos volvimos trillizas», bromea Ximena, que ve cumplido un reto después de fundar su propio espacio.
3
La inspiración

«El violeta es el color de la transformación, y nosotras creamos este lugar como un punto de preparación para el cuerpo y la mente con objetivos artísticos y de bienestar en general», explica Stephanie. «También significa sabiduría y creatividad. Cada cosa pequeña puede lograr un gran cambio. Sudar y sentir que estás mejorando. Todo trabajo requiere paciencia, pero eso hará que tu vida se pueda transformar poco a poco. Eso es lo que nos gustaría lograr con La Violeta», dice Valerie.

A las clases asiste gente de todas las edades y niveles. No hay que ser un atleta experimentado para empezar la transformación. «Más allá de las disciplinas que hagas, lo importante es que este sea un espacio para ti», dice Ximena. Yoga, pole dance, flexibilidad, flex&fit y acroverticales son los talleres que ofrece La Violeta. Y aunque pueda parecer difícil, se trata de una forma de desafiarse a uno mismo, integrar concentración con fuerza y, sobre todo, desarrollar las ganas de iniciar una transformación.
4
El lado bueno de las cosas

«Los beneficios que tienen estas disciplinas son múltiples. Son saludables y fortalecen la resistencia. Todo se vuelve un reto. Te preguntas, si ya mejoré mi nivel de flexibilidad, ¿qué más puedo hacer? Todo ello promueve la concentración y la conciencia corporal; eso hace que la gente que viene se comprometa y cambie su estilo de vida», explica Ximena. «Nosotras mismas somos un ejemplo de eso», agrega Valerie. «Los alumnos me ven estirando y les digo: yo empecé como ustedes», finaliza.

Ver a Ximena realizando piruetas increíbles en el tubo, a Stephanie contorsionarse o a Valerie estirando, podría desatar la idea de que son superhumanas. Pero, como ellas mismas dicen, empezaron desde cero y la constancia las hizo superarse. «No podemos olvidar de dónde vinimos ni perder la esencia. Así como hemos estado estancadas, también ha habido épocas de grandes trucos», cuenta Ximena.