Tasmania

Una isla salvaje al sur del planeta

Escribe: Mauricio Niño
Esta pequeña isla al sur de Australia se ha convertido en el paraíso del surf para los turistas que buscan olas de hasta seis metros. El Mount Field National Park, uno de los dos parques nacionales de mayor antigüedad de Tasmania, alberga el atractivo más fotografiado de la isla: las cataratas Russell, los ualabíes, canguros y demonios de Tasmania completan el espectáculo para un viaje dentro de una de las regiones más exóticas del planeta.
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Vista. En el Parque Nacional de Cradle Mountain-Lake St. Clair –declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad– se ofrecen caminatas guiadas de dos horas desde US$ 30 por persona.El tour durante todo el día por US$ 150 para cuatro personas.

Gusto. A unos pasos de la bahía de Cove, con vista al mar, el Blue Skies ofrece un menú variado, pero especializado en comida marina. Es casi una obligación, por solo US$ 17, probar el calamar picante frito, acompañado de ensalada y cubierto de ají dulce.

Tacto. Los collares hechos con conchas marinas llamadas Mareener son un arte milenario en Tasmania. El Museo Nacional Australiano tiene un ala especial dedicada solo a ellos. Los precios varían entre US$ 20 hasta cientos, dependiendo de la rareza de las conchas utilizadas y del diseño.

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Olfato. El eucalipto azul es la flor oficial de Tasmania. De su árbol se extrae un aceite para tratar enfermedades respiratorias y con sus hojas se puede preparar una infusión para realizar inhalaciones con la misma finalidad. Se consiguen hojas frescas en el mercado local por un par de dólares.

Oído. Desde hace 35 mil años, Tasmania es habitada por culturas nativas. Una de las artesanías que fabrican es el instrumento llamado bilma, que consiste en dos piezas de madera talladas en acacia, un árbol conocido como la madera negra de Tasmania. Los bilma se golpean uno contra otro para crear música durante ceremonias aborígenes. Pueden conseguirse desde US$ 30.

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