Tambo Ilusión

La Tierra de la esperanza

Escribe: Jack Lou Lau / Foto: Dana Bonilla
Es uno de los pocos bosques que quedan en los alrededores de Tarapoto. Un terreno, que alguna vez fue un pastizal sin expectativas, fue rescatado por un soñador que lo ayudó a vencer al terrorismo y al narcotráfico. Hoy es un lugar de meditación y paz interior.

La primera vez que Armando Rodríguez llegó a Tarapoto, ese terreno en medio de la selva estaba pelado. Solo servía para la producción de aguardiente. Había un trapiche, un alambique y pocos árboles. La tierra era explotada para sembrar caña de azúcar y para el pastoreo del ganado. Pocos se imaginaban que algún día sería lo que hoy es: un espacio lleno de árboles y vegetación. En las casi quince hectáreas del fundo Lituania, menos de la quinta parte conservaba algo de bosque. Y éste se encontraba condenado a desaparecer. El anterior dueño talaba y cogía a placer estos árboles para obtener leña y preparar su aguardiente. El celeste cielo no tenía su complemento ideal: el verde fuego, que en aquel entonces se encontraba opacado por la gracia humana. Rodríguez había trabajado unos años en Cusco y Madre de Dios en el sector Turismo. Era 1985 y viajando por el Perú, en busca de un lugar donde vivir, llegó a este indefenso predio para ver lo que nadie más.

Entonces, lo compró y bautizó como Tambo Ilusión.

Armando Rodríguez tiene mirada tranquila y cuando observa su terreno, los ojos le brillan como los de un enamorado. «Este lugar contaba con un gran potencial paisajístico. Vi la quebrada y el pequeño manantial y pensé que se podía recuperar», dice Armando, recordando esas épocas en las que parecía un desquiciado. Esa sería su casa, lo supo desde que la vio. Su tarea era identificar qué actividades podía realizar ahí para demostrar que se puede convivir con la naturaleza sin depredarla. Su experiencia en Cusco y Madre de Dios le hizo darse cuenta de todo lo que podían rendir esas tierras. El plan consistiría en combinar la conservación, el ecoturismo y la permacultura; una filosofía de vida que tiene como base el yoga, la meditación y la medicina natural para lograr la plenitud. Sin embargo, el terror alejó a Armando de sus sueños. Sendero Luminoso y el narcotráfico convirtieron al departamento de San Martín en un lugar inseguro durante la segunda mitad de la década de 1980. Con mucha pena tuvo que irse. Durante su ausencia, lo poco que había avanzado recuperando el bosque, se perdió: quemaron la vegetación e hicieron lo que quisieron. No regresó hasta 1996. Sus esperanzas seguían intactas.