Nuria Sardá

La heredera que no sigue tendencias

Escribe: Pamela Ravina
La invitada internacional del LIF Week es la cabeza de una de las empresas de lencería y ropas de baño más importantes del mundo. Nuria Sardá, directora creativa de la empresa que fundó su padre, Andrés Sardá, no cree en las tendencias sino en el difícil arte de crear y sostener la personalidad de una marca que transmite sensualidad y sofisticación desde lo más íntimo de una mujer.

Cuando Andrés Sardá inició su marca, no hacía la lujosa lencería que hoy vende en varios países. Antes de eso, él y su familia se dedicaban a hacer mantones y mantillas, esas clásicas prendas de carácter religioso que cubren los cabellos y parte del rostro de las mujeres cuando van a las iglesias. Nuria, hija del diseñador catalán, se divierte cuando le preguntan por ese curioso cambio de rubro en la empresa familiar. «Es gracioso ver cómo a la gente le sorprende el cambio de orientación en la empresa. De hacer un artículo prácticamente religioso, pasamos a otro sexy y atrevido, como la moda íntima».
Ha pasado más de medio siglo desde ese cambio, desde que Andrés Sardá empezó a investigar nuevas fibras y los referentes más importantes de este sector para ofrecer la mejor colección de lencería a nivel internacional. Este año, Andrés Sardá celebra 50 años en el mercado de la moda íntima. Como parte de las celebraciones, Nuria Sardá, hija del fundador y actual directora creativa de la marca, fue invitada a participar del LIF Week, en su edición primavera verano. Intimoda, la boutique peruana especializada en moda íntima y trajes de baño,
la presenta.
Bodies transparentes (los setenta), sostenes con tirantes de seda y blondas en las bragas (los ochenta), push-up’s entallados y bodies de encaje (los noventa), y las aplicaciones de visón, tan usadas en sus colecciones de la primera década de este siglo. En la pasarela de Andrés Sardá se pudo apreciar el recorrido de la firma de diseño a través de las décadas. ¿Cómo se lleva la alta lencería dentro de un negocio familiar? Nuria Sardá conoce
el secreto.

Las marcas de Andrés Sardá transformaron la estética íntima femenina. ¿Esto es algo que continúa en evolución o hay criterios inamovibles?

El estilo de Andrés Sardá tiene una estética propia, que evoluciona. Nada es inamovible, pero lo que no hay que perder es la personalidad de la marca. Nuestros seguidores reconocen una prenda Andrés Sardá sin ver la etiqueta. Eso es lo importante, lo que demuestra que aunque la estética cambie y evolucione tantísimo, el espíritu es el mismo.

¿Qué piensas de las tendencias de moda?

No pienso en tendencias. Trabajamos en lo que creemos. Huimos de los libros de tendencias para evitar hacer lo que todo el mundo. Preferimos trabajar en nuestro propio camino, evolucionando con el movimiento social, y previendo a dos años lo que esta sociedad demandará. Lo importante es tener una personalidad propia, intentamos no tomar en cuenta las tendencias, sino la evolución en el tiempo del estilo Sardá.

Cuando tenías veintidós años, tu padre te ofreció llevar la marca fuera del país y así lo hiciste.

Mi idea era no trabajar en la empresa familiar, llevar una trayectoria aparte, por lo que empecé a trabajar en otras empresas que nada tienen que ver con la nuestra. Pero al poco tiempo, mi padre me ofreció la posibilidad de abrir mercado en Alemania. Viajar siempre ha sido una de mis pasiones, y acepté. Esa época fue también fantástica. Abríamos el mercado alemán, visitando las mejores boutiques de las principales ciudades. Fue muy enriquecedor a nivel personal, y también por el conocimiento de marca y mercado que adquirí. Luego pasé al comercio francés, viviendo en París; y más tarde fui responsable del mercado de exportación. En 1996, mi padre me pidió formar parte del equipo creativo, ya que la creación es el ADN de nuestra empresa, y consideraba fundamental que alguien de la familia estuviese a cargo. Para mí, fue un cambio muy importante en todos los niveles.

La empresa fue llevada desde siempre por la familia. Luego Van de Velde la compró. ¿Ha sido difícil para ustedes cederla a extraños?

Van de Velde se acercó a nosotros hace casi ocho años, con la idea de comprar la empresa. Nos conocimos, pero nosotros no teníamos intención de vender. Tres años más tarde volvieron a intentarlo. Al sentarnos y conocernos, vimos que éramos familias similares en nuestras maneras de ser y pensar, y que nos entenderíamos. Van de Velde, a pesar de ser una gran multinacional que cotiza en la bolsa de Bruselas, es una empresa familiar de cuarta generación, cuyos miembros aportan pasión y mucho esfuerzo personal. Imposible no entendernos. Nos han cuidado mucho, y también hemos aprendido de su forma de hacer.

Más de una vez has hablado de tu afición por los zapatos y de cómo se parecen a la ropa interior. ¿Alguna vez pensaste en hacer diseño de calzado?

La verdad es que me divertiría… Cuesta mucho encontrar en zapato ese mix ideal de belleza, sensualidad y comodidad.

¿Qué es la sensualidad para ti?

Para mí, sensualidad es placer, diversión y juego