New York, New York

Por Lucía Solís
Francesca Cánepa tiene 25 años, es diseñadora de modas y vive en Nueva York. Sus bordados están plasmados en las prendas de J. Mendel y Oscar de la Renta. Pero ella quiere más.
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Te apoyo constantemente, pero siempre y cuando hagas lo imposible para ser la mejor». Esas fueron las palabras de su madre cuando Francesca le contó que quería ser diseñadora de modas. Digamos que fue amor a primera vista. Cuando estaba en el colegio, cursando el tercero de secundaria, hizo un curso de verano en el prestigioso Instituto Marangoni en Londres. «El curso me cambio la vida porque me aseguró la pasión que tenía hacia el diseño. Regresé al Perú queriendo irme a estudiar afuera. Terminé el colegio a los dieciséis y decidí estudiar dos años en Mod’Art Lima», dice Francesca, que con solo dieciocho años viajó a París a completar su carrera.

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El esfuerzo dio frutos. Francesca fue la ganadora del desfile de fin de año que organizó el instituto donde estudiaba con una colección inspirada en Alicia en el país de las maravillas. Culminó su carrera con un triunfo y lejos de quedarse en París a continuar su sueño, decidió volver al Perú. «Me enamoró la idea de regresar a Lima a ganar más experiencia».

Cuenta Francesca que cuando se enteró que la diseñadora Ani Álvarez Calderón creaba todas sus prendas con la técnica de drapeo [que ella manejaba muy bien], no dudó en trabajar para ella. «Yo me mudé a Lima un viernes y el lunes empecé a trabajar con Ani full-time. Ha sido una de las mejores experiencias que he tenido. No solo porque aprendí mucho, sino porque creé una inda amistad con alguien que admiro», agrega.

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La experiencia
El huracán Francesca no paró ni un solo día. A la par con su trabajo en Lima, realizó algunos proyectos freelance en sesiones de fotos para el September Issue de Vogue que se llevaron a cabo en Lima. Mario Testino fue el fotógrafo. Creo que ver a una persona que admiras en su ambiente de trabajo es indescriptible. Yo recién empezaba y la oportunidad de ver al equipo de Vogue generando ideas me inspiró mucho. Todo tenía que estar a la perfección». Tres años después viajóa Nueva York para hacer un post grado en Fashion Merchandising Management en el Fashion Institute of Technology. Durante su estancia en el instituto, Francesca realizó pasantías en el equipo de diseño de exclusivas marcas como J. Mendel y Oscar De La Renta. «Fueron dos años muy intensos que constaban en aprender sobre producción, marketing y la importancia del social media y el networking. Estuve como pasante por un año hasta que me contrataron en Finesse». Y no es poco. Finesse es la casa de bordados más grande de Nueva York. Tres días antes de graduarse le ofrecieron un puesto como Embroidery Designer en esa misma empresa. Lo que hace es diseñar directamente para las colecciones de marcas de alta costura, entre las que se encuentran Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Tom Ford y Burberry.

Vivir de la moda

La vida de esta diseñadora podría fácilmente llamarse: Francesca en el país de las maravillas. No solo vive en Upper East Side, una de las zonas más exclusivas de Nueva York, sino que tiene una vida intensa en medio del trabajoy el glamour propio de la moda en la gran manzana. «Cada día es diferente. Me reúno con los diseñadores para ver las inspiraciones que tienen en mente por desarrollar. Cuando todo ya está encaminado, me pongo a crear nuevas ideas en la oficina», cuenta. Además, acaba de terminar una temporada exhaustiva tras el paso del New York Fashion Week. «Ver lo que creaste en las pasarelas de los diseñadores más reconocidos de la industria parece algo irreal». Francesca Cánepa no tiene planes de volver a Lima. Al menos no por ahora. Como ella dice, su trabajo en Nueva York es una oportunidad única y quiere aprovecharlo al máximo antes de volver.

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