Nerds

Ellos están de moda. Milhouse | Sheldon Cooper | Mark Zuckerberg

Escribe: Gianfranco Languasco

Milhouse Mussolini Van Houten

Escolar. Alérgico. Eterno enamorado de Lisa | Springfield, 10 años

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Descendiente de daneses, holandeses, griegos e italianos, es el inseguro amigo de Bart y siempre vivió a su sombra. Una vez dieron por muertos a sus padres en un crucero y él adquirió un aire triste y solitario que volvía locas a las niñas de la primaria de Springfield, hasta que encontraron a sus padres y volvió a ser el mismo nerd alérgico y estudioso, golpeado por los abusones.

Bart, ¡mira! Es el director Skinner. Y creo que se ha vuelto loco porque no está llevando ni traje ni corbata ni nada.
¡No puedo ir a una correccional juvenil! Ahí usan chicos como yo como moneda de cambio.
Bart, ¿podemos ir a Banana Republic? Hay un maniquí del que me he enamorado.
Hey, Lisa, mi barra de seguridad combina con tus ojos.
Cada frenesí de vandalismo necesita un burlón odioso.
[Sobre El Show de Krusty] Primero las mujeres arruinan Sex and the City y ahora esto.
Esto es genial. No solo no estoy aprendiendo, también estoy olvidando todas las cosas que aprendí antes.
He revisado todo el lugar. Las mujeres te están llamando gordo y Nelson planea bajarte los pantalones. Eso sí, nadie está tratando de matarte.
[Luego de oler un cómic] Huele al abuelo.
Bart, ¿qué le pasó al cabello de tu mamá? ¿Ha visto algo que le de miedo como el vampiro de Plaza Sésamo? ¡Deberían poner una advertencia cuando esté por salir!
No soy un nerd, Bart. Los nerds son inteligentes.
[Sobre escribir poemas] Bueno, yo uso un diccionario de rimas, pero eso solo te da las opciones. El trabajo del poeta es decir: «creo que usaré esta».

Sheldon Lee Cooper

Físico teórico. Trekkie. Novio de Amy Farrah Fowler | Texas, 1980

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Aunque clama tener un coeficiente intelectual imposible de medir, el buen Sheldon Cooper aún no puede sostener exitosas relaciones interpersonales, aunque él no se dé cuenta de ello. Sus ácidas respuestas con irritante lógica hicieron que sus amigos le busquen una pareja a su medida. Pero él sigue siendo el mismo nerd obsesivo-compulsivo.

Uno llora porque está triste. Por ejemplo, lloro porque otros son estúpidos y eso me pone triste.
¿Qué tipo de computador tienes? Y, por favor, no me digas, «una blanca».
Hola, Penny. Asumo que en este momento estás a merced de tus primitivas urgencias biológicas. Pero, como tienes por delante una vida entera de malas decisiones, ¿puedo interrumpirte ahora?
Ustedes quizá puedan tomar helados con Stan Lee y tener sus cómics autografiados, pero yo he visto el interior de su casa y conseguí una orden de alejamiento autografiada por él.
Penny, mientras suscribo a la teoría de los «muchos mundos», la cual indica la existencia de un número infinito de Sheldons en un infinito número de universos, te aseguro que en ninguno de ellos estoy bailando.
La total idea de dar regalos no tiene sentido. Digamos que salgo y gasto cincuenta dólares en ti. Es una actividad laboriosa porque debo imaginar qué necesitas y dónde podría conseguirlo. Ahora, podría simplificar las cosas solo dándote directamente los cincuenta dólares y tú puedes darme otros cincuenta dólares en mi cumpleaños, y seguir en eso hasta que uno de los dos muera, dejando al más viejo cincuenta dólares más rico. Y yo me pregunto, ¿realmente vale la pena?
No puedo ser imposible. ¡Yo existo! Creo que lo que quieres decir es «Me rindo, él es improbable».

Mark Elliot Zuckerberg

Creador de Facebook. Programador. Millonario | Estados Unidos, 1984

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Todos usamos esa red social adictiva creada por este señor, con una fortuna personal estimada en más de 9.000 millones de dólares, nombrado Persona del Año por la revista Time en 2010 ¿Cómo llegó hasta ahí? Mientras que todos perdían su tiempo con juegos de computadora, Mark los creaba. Y mientras tú estás en Facebook, un dólar más va para su cuenta corriente.

Tuve mi primera computadora cuando estuve en sexto grado. Tan pronto como la tuve, me interesé en descubrir cómo trabajaba y cómo funcionaban los programas. Luego me las arreglé para aprender a escribir programas a niveles profundos del sistema.
La pregunta no es qué queremos hacer para saber cosas de la gente, sino, qué es lo que la gente quiere decirnos sobre ellos.
No tengo un reloj despertador. Si alguien necesita despertarme, siempre tengo el BlackBerry a mi lado.
Para todos mis amigos que tienen hermanos menores que van al colegio o universidad, mi principal consejos es: aprendan a programar. Es lo mejor que pueden hacer.
Los teléfonos móviles están más cerca de la televisión que de las computadoras de escritorio.
A la gente no le importa lo que alguien diga sobre uno en las películas. Ellos se preocupan por lo que construyes. Y si puedes hacer algo que mejore la calidad de vida, entonces eso estará aun mejor.
Literalmente, programé Facebook en mi dormitorio y lo activé desde ahí. Renté un server por 85 dólares al mes y mantuve la web poniendo un anuncio de publicidad al lado. Desde ese momento, nuestros fondos provienen de esa publicidad.
La gente cree mucho en la ficción. Pero la historia real de Facebook es que nosotros trabajamos muy duro por todo esto, todo el tiempo. Es decir, la historia real es mucho más aburrida, ¿no es así? Solo nos sentamos en nuestras computadoras a programar por seis años.