Michael Jackson baila salsa

¿Cómo suena la música de Michael Jackson en salsa?, el peruano Tony Succar hace un tributo al rey del pop en clave latina

Escribe: Juan Pablo Castells / Foto: Getty Images
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Cuando Tony Succar tenía cinco años no jugaba al fútbol ni a las escondidas, tampoco miraba dibujos animados en la televisión. Tony Succar se escondía en el ropero o en el baño con las ollas y sartenes de su mamá para golpearlas y sacarles sonidos que lo cautivaban. Había nacido en medio de una familia de músicos, sus bisabuelos habían sido músicos, sus abuelos fueron músicos, su madre es cantante y él pasó su niñez entre timbales, tambores, guitarras y pianos. La casa de Tony Succar era el lugar donde todo amante de la música habría querido crecer.
—¿Es un gran peso saber que toda tu familia ha estado relacionada con la música?
—Sí y no. Sí porque sabes que lo que hagas debe estar siempre a la altura. Yo soy muy perfeccionista. No duermo ni dejo de trabajar si algo no está excelente. Siempre busco la excelencia. Nunca fue un peso porque he tenido de quién aprender siempre, gente que me aconsejaba, que me guiaba. He sido bendecido.
Tony Succar tiene veintiséis años y cree que todo en su vida ha conspirado para llevarlo a hacer algo más grande que él. Siendo todavía muy pequeño su familia se mudó a Miami para poder vivir de la música, en el Perú no se pagaba bien a los músicos y la colonia latina era una buena audiencia en Estados Unidos. Cuando terminó la secundaria ingresó a la Florida International University para estudiar Ingeniería de Sistemas. Pero se dio cuenta de que, si bien era muy hábil con las computadoras, no era feliz diseñando softwares sino creando piezas musicales. En su tiempo libre tomaba una melodía y la arreglaba mil veces solo por diversión.
La música era lo suyo.
Grabando en su cuarto
Tony Succar es de aquellos profesionales que se obsesionan con la perfección y no descansan hasta conseguirla. Por ello cuando habla de su primer disco de música latina prefiere desconocerlo como su ópera prima. Tenía veintiún años y lo hizo todo en su cuarto, en una computadora que estaba al lado de su cama.
«En verdad lo hice porque quería contratos», recuerda Succar. «Quería formar mi orquesta, pero antes tenía que saber que iban a contratarnos». Entonces, en lugar de hacer un demo como todo el mundo, el músico decidió hacer un álbum con canciones de cumbia, salsa, merengue, entre otros ritmos parecidos. Ese sería su tarjeta personal, y a medida que lo repartía la gente le preguntaba cómo podían conseguirlo para sus amigos.
Con aquellos buenos comentarios, Tony decidió subir su disco al iTunes, la página web de Apple donde se comercializa desde canciones por unidad hasta súper producciones cinematográficas de Hollywood. «Y empezó a generar ingresos sin que me lo haya propuesto», dice Succar.
Aquel primer trabajo fue hecho completamente en su computadora. Él mismo mezcló las melodías, él tocó los instrumentos e hizo los arreglos. Eran melodías que Tony había compuesto para su orquesta, Mixtura. Entonces, lo que los usuarios de internet pagaban eran ganancias directas para el músico.
Fue así que pudo planear mejor su siguiente paso. Hizo un disco en vivo, tanto CD como DVD, en formato HD. Todo sucedió durante su concierto de graduación. El trabajo es impecable, justo a la medida y gusto de Tony, una producción profesional que no tiene nada que envidiar a ningún DVD musical de alguna estrella mundial. Esas fueron las bases para su proyecto más ambicioso.

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La clave de Michael Jackson
Una noche, un cliente le pidió a Tony Succar que su orquesta toque música de Michael Jackson. Era 2009 y el Rey del Pop había fallecido poco tiempo atrás. Succar recuerda haber empezado a experimentar con las canciones y se dio cuenta de algo que nunca había notado: «Todo cae en clave. Todo tiene clave porque la música americana pop viene del jazz, del soul, del funk, que era lo que hacía Michael», explica Succar. «Eso viene del África, y la salsa, que es música afrocubana –con la bomba y la plena–, tiene esa conexión. Lo mismo pasa con la música afroperuana y la percusión».

—¿Por qué un homenaje a Michael Jackson?
—Porque siempre me he sentido cercano a él. Nunca tuve la oportunidad de verlo cantar en vivo, pero tengo una gran colección de discos y videos suyos de él. Pero además porque el mensaje que tenía es todavía muy actual. Él hablaba de unidad, de cuidado con el medio ambiente, de paz, y yo quiero que la gente recuerde eso.
—¿Qué falta para que el disco se lance al mercado?
—El disco ya está terminado, solo estamos ultimando los detalles de la presentación, el arte y el marketing. También queremos planear bien la gira de conciertos, porque lo vamos a hacer a lo grande. Esto va a ser un boom en todo el mundo. No es una iniciativa pequeña, es todo un suceso y cada detalle debe estar muy bien cuidado.
Para dar marcha a su sueño, Succar recurrió a Kickstarter.com, una página que permite a las personas obtener fondos para sus emprendimientos. El visionario explica su proyecto y pide a las personas que desean apoyarlo que den un aporte económico. Luego, cuando el proyecto se concrete, los que aportaron recibirán un agradecimiento, que en el caso de Succar puede ser un disco o una invitación al lanzamiento.
Gracias a Kickstarter.com, Succar logró recaudar 70 mil dólares. Con ese capital inicial comenzó a contactarse con amigos músicos, a viajar para conocer posibles auspiciadores y comprar equipo necesario para la grabación. «Usé esos 70 mil dólares como si fueran mi único dólar en el bolsillo, cuidándolo al máximo y tratando de estirarlo lo más posible». Sí. Succar tenía el dinero.
Entonces, solo le faltaba conseguir lo más difícil: los artistas.

Buscando a las estrellas
Succar ya había escuchado el disco en su cabeza miles de veces antes de grabarlo y sabía exactamente cómo debía sonar y qué cantantes tener. Por eso busco a los mejores de la música latina.
Pero Tony Succar no recibía respuesta. Hacía dos meses que le había escrito a Tito Nieves, el puertorriqueño símbolo de la música latina y a quien muchos llaman El Pavarotti de la Salsa, para invitarlo a interpretar I want you back, una de las canciones del disco homenaje a Michael Jackson. Tony se resignó a grabar la canción con otro artista, quien a su vez le recomendó un cantante para que haga los coros. Cuando el corista escuchó la versión de Succar se quedó tan sorprendido que le dijo que eso debía escucharlo Tito Nieves. Succar le dijo que lo había intentado, pero sin recibir respuesta. El corista, cuyo nombre no termina de recordar, sacó su celular y marcó un número de su agenda.
—¡Estaba hablando con Tito Nieves en mi cara! —cuenta.
Convencieron a Tito Nieves de escuchar la versión de Succar, eso fue suficiente.
—¡Voy para allá! Espérenme, esa canción es para mí —dijo El Pavarotti de la Salsa.
Tony Succar conoció a Tito Nieves y le contó de su proyecto, del gran homenaje latino que quería hacer para Michael Jackson. Nieves se comprometió a ayudarlo y en pocos días Succar se vio grabando con La India, Jon Secada, Michael Stuart y Obie Bermúdez.
—¿Cómo fue trabajar con todos esos artistas que escuchabas de niño, que estudiaste en la universidad y que ahora tú estabas dirigiendo?
—Increíble, no hay palabras para explicar eso. Es como que toda tu vida admiraste a alguien y de pronto trabajas codo a codo. Es una sensación mágica porque estas nervioso pero emocionado, estás excitado pero tratas de mantener la calma. Es todo a la vez.
—¿Qué fue lo más difícil de trabajar con gente tan reconocida?
—Tal vez la dificultad no venía por parte de ellos, porque son muy profesionales y te hacen mucho más fácil el trabajo. Pero sí me pasó que por momentos me veía abrumado por la calidad que ellos mostraban y había ratos en los que me sentía menos, pero los superaba y seguía adelante.

Un Quincy Jones latino
En una ocasión Tito Nieves estaba desafinando y Tony Succar lo sabía. El peruano debía decirle algo, debía decirle que no estaba bien y que comenzarían de nuevo todo, desde el inicio. Para Tony Succar decirle a Tito Nieves que su trabajo no era el adecuado era como si un alumno corrigiera al maestro. Pasaron los segundos y Succar no decía nada. «No sabía qué hacer. Hasta que me pregunté a mí mismo qué haría Quincy Jones».
Quincy Jones, el legendario director, arreglista y productor de música es el ídolo de Succar. Cuando estaba en la universidad, Succar se especializó en el trabajo de Jones, lo estudió minuciosamente y trató de asimilar todo lo que había hecho Jones en su carrera. «Hablé con Tito y entendió que habían cosas que corregir. Desde entonces, cuando se me presenta algo en el trabajo que no sé resolver me pregunto qué haría Quincy Jones».
—¿Cómo fue el tema de los derechos de las canciones? ¿Qué tan difícil fue conseguir los permisos?
—Uf, muy difícil. Súper difícil. Parte de que el disco haya tardado tres años fue el tema legal. Los abogados que cuidan los derechos de las canciones de Michael Jackson son impenetrables. Desde un inicio se negaron, pusieron un montón de trabas. Encima, me veían como alguien que no era serio por el simple hecho de no ser famoso. Felizmente, después de mucho trabajo logramos.
Los abogados tenían cara de abogados: serios, ocupados, prepotentes, inaccesibles. Tony Succar los había perseguido durante meses para negociar los derechos de las canciones de Michael Jackson y así sacar adelante su disco homenaje. Los abogados habían esquivado las solicitudes de citas y reuniones, una tras otra. La respuesta siempre era la misma: «No es posible, sorry». Tony Succar tenía su disco grabado, pero no contaba con la autorización para lanzarlo al mercado. Al final, contrató a una abogada en Nueva York que logró una reunión con los abogados que custodian los derechos del fallecido Rey del Pop.
—La única forma de que nos atendieran fue jodiendo y jodiendo. Tenían que ver que hablábamos en serio y que no nos íbamos a dar por vencidos —comenta Succar.
En la reunión, antes de empezar con la conversación, Tony Succar les pidió que aguarden un momento, salió de la habitación y regresó con un mini equipo de sonido. Lo puso sobre la mesa y presionó la tecla play. Luego de unos minutos los abogados ya no tenían cara de abogados.
—Les gustó! ¡Les gustó mucho! Y eso hizo que se abrieran a nuestra solicitud y por fin logramos los permisos necesarios –dice Succar.
En el disco de Tony destaca un arreglo de la canción Son of the Earth, de Michael Jackson, que habla de la protección a la naturaleza. Para grabar esa canción, Succar recurrió a músicos peruanos y la idea ahora es grabar el videoclip en Machu Picchu. «Es un proyecto que se debe concretar, creo que Machu Picchu es el lugar ideal para hacer el video. La canción dura mucho más que las canciones normales, por lo que haría como un corto, en realidad», asegura el peruano.
Succar acaba de llegar a su casa después de reunirse con la gente de marketing. Luego de muchas horas lograron aprobar la presentación del disco. Se ha pasado dos horas en el tráfico de Miami y tiene hambre.
—¿Ya vas a descansar?
—No, hermano. Descansaré cuando el disco este en las tiendas, en primavera. Me queda mucho trabajo por hacer.