Match point

Por María Alejandra López / Fotos de Oliver Lecca
Figura en el primer lugar del ránking mundial de mayores de la federación internacional de tenis, un logro que selló con el título sudamericano séniors de 2014. Este año ya se prepara para el campeonato mundial de tenis en Turquía.
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Son las nueve de la mañana en las canchas de tenis del Club Golf Los Inkas. Las pistas de arcilla naranja ya están preparadas para recibir a los primeros jugadores del día. A lo lejos, la tenista Karim Strohmeier se acerca sosteniendo un bolso y su raqueta.

—¿Acabas de jugar? —le pregunto.

—Algo así… en realidad aún no debería —responde culpable, mientras se sienta en las escaleras de cemento que rodean las pistas. Entonces recuerda cómo ganó el último campeonato sudamericano con solo ‘un talón’.

Era la semifinal del Primer Sudamericano Individual de Séniors en Brasilia. Ya había ganado el primer set del partido y se disponía a dar todo de sí en el segundo round cuando, imprevistamente, un dolor en el talón derecho perforó por completo su concentración. El árbitro detuvo el juego. Casi cojeando dejó la cancha y mientras su preparador físico la examinaba, se le cruzó por la mente, por un segundo, que su meta se volvía inalcanzable. Entonces tomó la decisión más importante del juego. «No podía hacer mucho, no podía deslizarme, pero podía correr en puntas». Lo que quedó del partido no fue sencillo, jugo con ‘un talón menos’ y casi de puntillas, como una bailarina de ballet. «Me costó, pero logré ganarlo».

Estaba asustada. Jamás había sentido un dolor tan fuerte en la planta del pie, y aún faltaba jugar la final. Al día siguiente, el dolor punzante seguía ahí. «Estaba muy molesta». Aun así, aquella mañana en la cancha de arcilla del Club del Ejército la tenista peruana derrotó con facilidad a la brasileña Cristina Tassi por 6-0 y 6-1. Su contrincante la había visto sufrir y se predispuso a pensar que haría un pésimo juego. «No esperó nada de mí, y yo di todo lo que pude».

Su esfuerzo valió la pena. Al poco tiempo alcanzó el primer lugar del ranking mundial, convirtiéndose en la primera tenista peruana en lograr ese reconocimiento.
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Los inicios de una tenista

El campeonato sudamericano ha sido hasta el momento el máximo logro en la carrera de Karim, junto con el torneo que también jugó en Brasil cuando tenía solo dieciséis años. En aquella ocasión quedó subcampeona. Curiosamente, empezó a jugar a los once años en el mismo club donde ahora da esta entrevista. «He pasado toda mi vida en estas canchas».

Antes de que su curiosidad por el tenis despertara, practicaba gimnasia acrobática. Todo cambió el día en que decidió ir al club. «Todos en mi casa iban con sus raquetas menos yo… ¡estaba harta!». Ni bien su padre supo de su decisión, la matriculó en clases de verano e hizo un tiempo en su agenda para jugar algunos días con su hija.

La tenista dice que lo suyo son los deportes individuales. Eso era lo que capturaba su atención en la gimnasia y lo que disfruta ahora cuando compite en una cancha de tenis. Sin embargo, también sabe adaptarse a un equipo cuando tiene que hacerlo. Apenas el año pasado, junto a Sussy Boyanovich, obtuvo el título mundial en dobles femenino en el 34° ITF Seniors World Individual Championships realizado en Palm Beach. En ese mismo torneo, quedó como subcampeona a nivel individual.

Karim podrá volver a jugar en unas semanas más según su terapeuta, y, esta vez, su motor será representarnos en el Ali Bey Club Manavgat de la Ciudad de Antalya, en Turquía, a mitad del mes de marzo. El 35° ITF Young Seniors World Championships es su próximo destino y espera alzarse por fin con el título mundial a nivel individual. «Estoy preparada para dar todo de mí».
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