LA OLA DE MI VIDA

Por Jesús Cuzcano /
Montar una ola no es tarea sencilla, sobre todo si esta es cuatro veces más grande que nosotros. El Big Wave World Tour 2014 – 2015 reunió a los más habilidosos surfers para cumplir el reto y Gabriel Villarán demostró estar a la altura de la competencia al convertirse en el sub-campeón.
Gabriel Villaran

¿Qué pasa por la mente de un hombre cuando una ola de diez metros [o más] está sobre su cabeza? «Sientes miedo, pero es un miedo particular. Al ver la ola y bajarla, surge un instinto que no deja lugar al pensamiento», dice Gabriel Villarán, reciente subcampeón del Big Wave Tour 2014 – 2015.

De niño desarrolló un gusto especial por el mar y las olas. Su segunda casa, Punta Hermosa, era el lugar perfecto para encontrarse con su pasión. En sus inicios, confiesa que las olas grandes no formaban parte de su interés pues le daban cierto temor. Pero su excelente habilidad para agarrar olas, su timing para ubicarse en el mar y la curiosidad, hicieron que un verano se enfrentara a algo distinto. Se encontraba en Kontiki con algunos amigos, cuando uno de ellos decidió convencerlo para entrar a Pico Alto. Las olas parecían murallas azules de entre 5 y 6 metros. Y así comenzó su afición. Hasta que llegó al torneo de las olas más grandes del mundo.

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Una de las anécdotas del surfista peruano en este campeonato sucedió en Punta Galea durante su primera serie. Se dobló la rodilla, se golpeó la cabeza, y quedó aturdido durante todo el evento. Aún con estas dificultades, peleó el campeonato hasta llegar a ser subcampeón mundial.

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Actualmente ya se encuentra a la espera del Quiksilver Pico Alto, en donde también participará representando a la marca organizadora. «Esta fiesta en el mar», como él la llama, será un gran evento, pues Pico Alto representa su vida. Es el lugar en donde aprendió a hacerse grande, en la vida y en las olas.

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