La máscara del lobo

Escribe: María Jesús Zevallos
Wolves as Friends, proyecto de Rodolfo Cáceres, regresa a Lima después de un tour por Norteamérica. Small Goodbyes es su primer EP
wolves

Las ocho máscaras de animales que compró para su primer videoclip se apoyan en un espejo junto a la ventana. Los sombreros que usa en sus conciertos descansan junto a sus guitarras y bajos. Él está sentado en el sofá: taza de café en la mano, pelo largo sobre el rostro, tatuajes multicolores escapando por debajo de las mangas de su camisa de franela.

El músico peruano Rodolfo Cáceres parece siempre estar cubierto con algo, ocultándose. Pero cuando hace música, la historia suele cambiar. «Al principio no quería hacer algo mío», explica el músico de veintisiete años. «Tampoco le quería poner Rodolfo. Fue difícil hacer algo tan íntimo».

Wolves as Friends es Rodolfo. Surgió como un proyecto alternativo. Un plan B que poco a poco tomó un protagonismo que jamás imaginó. «Fue simplemente un capricho artístico», dice. Rodolfo, cantante, compositor, multinstrumentista, productor y frontman de la banda The Intermission, buscaba trabajar algunas canciones que, según él, no encajaban en el estilo de la banda. «Yo tengo esta onda más íntima. El eje de todo lo que hago es dejar fluir. Que pase lo que pase, pero que sea natural».

Rodolfo acaba de regresar de una gira por Estados Unidos y Canadá en la que presentó SMALL GOODBYES, el primer EP de Wolves as Friends, producido por Giovanni Rossi y mezclado por el productor inglés Tim Palmer, responsable de discos legendarios como Ten, de Pearl Jam, y Tin Machine, de David Bowie.

Rodolfo conoció al productor inglés en el South by Southwest 2012, evento que reúne a los festivales de música, cine y conferencias magistrales más grande del mundo, en Austin [Texas]. Gastó parte de sus ahorros para asistir y ver de cerca cómo funcionaba toda la maquinaria musical de Estados Unidos. Tim fue moderador en una de las conferencias y Rodolfo, sin pensarlo, se acercó a conversarle. Le contó de su proyecto personal y Palmer le dijo que le mandara un correo. Y ahí quedó todo. «Pero cuando comencé a buscar gente para mezclar el SMALL GOODBYES, dije: bueno, le escribiré a Tim, a ver qué onda». Rodolfo le envió las canciones. Palmer quedó encantado. Y todo comenzó.

Esto es Wolves as Friends: Rodolfo, su voz, su guitarra acústica y algunos músicos acompañándolo. Las canciones suaves, con letras que cuentan vivencias personales, son tan importantes para Rodolfo como la música misma. «Escribir, para mí, es algo catártico, intenso y denso», dice, y, poco a poco, mientras habla de sus letras, el pelo largo se acomoda detrás de sus orejas. «Tengo amigos que me dicen “¿por qué preocuparse por la letra si al final nadie te escucha?” Pero, ¿qué pasa si alguien sí te escucha?». Rodolfo quiere que escuchen su música, aunque tal vez no a él. Que sepan su nombre o lo reconozcan en la calle no es algo que le interese. «Esa es una de las cosas que me gusta de Wolves as Friends, que la gente lo asocia con una banda. Eso es chévere, me quita protagonismo a mí y se lo da a la música».

Por la música, Rodolfo Cáceres ha tenido que desnudar sus emociones. Y tal vez gracias a ella ha podido hacerlo. «Si hubieran dos personas más aquí, me quedaría callado, escuchando. Siempre he hecho eso: escuchar. Fue genial encontrar una ventana en la cual me sentía cómodo diciendo algo. Ya no siento que deba quedarme callado». SMALL GOODBYES es eso: una especie de manifiesto sentimental, el acercamiento a un músico que sigue buscando la manera catapultar su música sin que nadie sepa de él.