Golpes Limpios

Escribe: Mauricio Niño / Foto: Roberto Zamalloa
El proyecto Alto Perú comenzó hace seis años como una alternativa para combatir, a través del deporte, la violencia bajo la que estaban cautivos los adolescentes de Chorrillos. Este año, el proyecto combate puños con puños, dando cursos de artes marciales y canalizando la ira de estos muchachos hacia la disciplina.

Alto Perú es el nombre de un asentamiento humano en Chorrillos. A una cuadra de los edificios más modernos del malecón del distrito, sus casas humildes y calles estrechas trepan desde las faldas del Morro Solar. Alto Perú es también el nombre del proyecto que el surfista Diego Villarán empezó en 2007, con talleres de surf, capoeira y batucada, y que ya ha ayudado a cien chicos de la zona a entender que a través del deporte pueden tener una vida mejor.

Este verano, el proyecto ha aumentado un nuevo taller. Rodrigo Jorquera, el entrenador de la Selección Peruana de Muay Thai, que en el Campeonato Sudamericano del año pasado logró obtener siete medallas de oro, dos de plata y una de bronce, dirige un taller en este deporte, en el que cuatro miembros de la selección son los encargados de entrenar a los aprendices de Alto Perú.

Veinte chicos de entre seis y doce años se han inscrito. Cada sábado deben formarse en tres filas de acuerdo a su tamaño en la Placita de Alto Perú, en el centro del barrio, a las nueve de la mañana. Los más comprometidos llegan media hora antes para barrer. En cambio, los alumnos que acuden por primera vez parecen tomárselo más a la ligera. Rodrigo les advierte que si han venido a jugar, pueden sentarse en las gradas. A través de esto que él llama «la violencia bien canalizada» se les da un plano de normas y reglas que deben respetar en una actividad que puede llegar a cautivarlos.

« Hay chicos buscan una revancha de la vida», piensa Jorquera. «Son los que golpean con más ganas. Los que se plantan con mejor postura. Los que no sonríen. Los que creen firmemente que esta es una manera de cambiar». Es un deporte duro, pero, según Jorquera, ayuda a ganar confianza en uno mismo, y permite tener un estilo de vida sano. «Esto es lo que estos chicos necesitan aprender», explica el entrenador.

Solo tres de los muchachos que entrenan llegan a los diecisiete años. Uno de ellos es Manolo, un chico corpulento que sobrepasa el metro ochenta de estatura. Debido a su gran estado físico, ya se ha ganado fama y respeto en el barrio. Pero Rodrigo lo califica como «un chico sano». Y sabe que, de ser capaz de guiarlo, puede convertirse en una influencia positiva para el resto de adolescentes de la zona

Alto Perú está aprovechando el boom del Muay Thai que se viene dando en el Perú, cuenta Jorquera. «Mira cualquier esquina y encontrarás una academia de artes marciales», bromea. Y a eso es lo que aspira este taller. Que los chicos entiendan que se puede vivir de esto. De entre estos muchachos, saldrá un grupo más reducido que entrenará todo el año en la Escuela de Campeones F-14 que dirige Jorquera. Y tal vez en Alto Perú aparezca un futuro campeón de Muay Thai.

Además de los talleres de surf y Muay Thai del Proyecto Alto Perú, el español Rif Spahni dicta un taller de fotografía con cámaras estenopeicas, que están hechas totalmente de cartulina, no tienen lentes y usan rollos tradicionales de 24 tomas. Los doce alumnos han recibido las cámaras completamente gratis. Durante cuatro fines de semana, cada estudiante realizará un ensayo fotográfico del tema de su preferencia. El tema favorito, después de una rápida encuesta entre los participantes, es el mar, el surf y las olas.
Alto Peru Taller Muay thai 27