En busca del éxito

Por Lucia Solis / Foto de Ximena Vidaurre
Mario Fernando Maggi Pacheco trabajó durante veinticinco años en la prestigiosa Corporación Fierro. Fue director de la Cámara de Comercio y del Banco Interamericano de Finanza, además de vicepresidente de la Sociedad Nacional de Industrias. Hoy, semirretirado y con dos empresas importadoras, es presidente de Playa Blanca en Asia. Inagotable, habla de su gestión y de la evolución del balneario de moda.

playa blanca
¿A cuánto tiempo se remonta la historia de Playa Blanca?
Este condominio ya tiene veinte años; fue uno de los primeros. Tiene 192 propietarios y está en el kilómetro 96 de la Panamericana Sur, donde hay aproximadamente 24 condominios, cada uno con un presidente y una junta de propietarios. En nuestro caso tenemos una de las playas más grandes de Asia, con una extensión de casi 800 metros. Hoy nosotros ocupamos la tercera parte del área urbana.

¿Cómo llegó a la presidencia?
Por un tema familiar. Además también tenía amigos ahí. En Playa Blanca somos como clanes; todos nos conocemos.

¿Siempre quiso ser la cabeza del condominio?
Me pidieron que me postulara para presidente, y lo hice. Me motivó el afán de servicio. Creo que todos en algún momento tenemos que trabajar para la comunidad y para nosotros mismos. Yo tenía el tiempo y decidí hacerlo. La gente debe dejar un legado; que digan: esta persona pasó por el mundo, y no el mundo por él.

¿Qué se ha hecho en lo que va de su gestión como presidente?
En Playa Blanca desarrollamos la cultura del reciclaje. Todo lo que es orgánico lo tratamos en el compost, y sirve para los jardines y nuestra misma gente. Deberíamos usar lo menos posible los automóviles. Nosotros tenemos el Playa Bus, un servicio que se ofrece cada quince minutos desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana para evitar que ocurran tragedias.

¿Qué opina de la evolución que ha tenido Asia a través de los años?
Es impresionante el cambio que ha tenido desde que llegué hasta ahora. Algunos piensan que es malo porque hay mucha gente, y es lógico, pero en el Perú hay que seguir lo que tiene éxito. Eso fue lo que pasó con Asia. Las Palmas, por ejemplo, comenzó como un pequeño condominio que no tenía electricidad ni agua. Luego, con el tiempo, hubo grupos electrógenos y cisternas, pero hoy ya todo ha cambiado. A lo largo de los años, el sur de Lima ha crecido mucho. No solo Asia, hablo de San Bartolo, Santa María, Pucusana… Todo ese sector se ha ido desarrollando.

Y ahora Asia tiene un bulevar muy famoso…
El bulevar se construyó en 1998 y, por supuesto, no tenía la popularidad que tiene hoy. Allí había un minimarket, un restaurante y dos licorerías. Nada más.

¿Cuál cree que fue el punto de quiebre?
La llegada del supermercado Wong significó un ancla. Se montó la tienda durante tres meses, y fue un éxito. Éric Wong me decía que en los tres meses de verano la tienda de Asia vendía mucho más que gran parte de las tiendas de Lima en todo el año. Después de eso llegaron muchas otras tiendas, y ahora en Asia puedes comprarte un auto, ir a exhibiciones, comer en los mejores restaurantes… y hasta ir a un chequeo clínico.

¿Cuáles podrían ser los beneficios y las desventajas de este crecimiento?
Mucha gente podría pensar que se ha perdido el concepto de exclusividad y tranquilidad que se tuvo en un inicio. Pero yo creo que es la tendencia normal, tenía que haber un desarrollo, y ahora Asia es un balneario enorme que ha traído cosas positivas: el aumento de empleo, la inversión nacional y extranjera… El siguiente paso es que haya hoteles e incluso un tren.

¿Se animaría a participar en política?
Creo que todos en algún momento debemos cumplir una labor desinteresada. Pero incursionar en la política… Dios me libre y me defienda.