El Pájaro Cantor

Andrew Bird

Escribe: César Becerra / Fotos: Fernando Criollo
Es un violinista entrenado en las artes clásicas, pero no le importa hacer música con el chirrido de los grillos. Tiene una carrera de más de quince años, y tocará por primera vez en Lima este 27 de febrero. Pero, ¿quién es Andrew Bird?
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El músico estadounidense Andrew Bird llegará a estas tierras gracias al pedido de sus fans peruanos. Todo empezó cuando la página web detour.songkick.com –en la que artistas dan fechas disponibles y le preguntan a su público si quieren un concierto en esos días– lanzó una nueva convocatoria. «Help bring Andrew Bird to Lima», dejaba leer el banner del portal. La idea era conseguir que se compren 250 entradas para un hipotético concierto en Lima entre el 23 de octubre y el 16 de noviembre de 2012. Funcionó, y por primera vez Bird se presentará en Lima. Pero, ¿quién es este hombre alto y delgadísimo que no deja de tocar su violín para cantar?

Andrew Bird no es un músico folk convencional. Digamos, no es un Tim Buckley o un Bob Dylan preeléctrico, cuyos únicos acompañantes eran una guitarra acústica o una armónica sujetada por un atril de cuello. Bird es bachiller en Violin Performance [Universidad de Northwestern], cierto, pero cuenta con tantos pedales y aparatos cuando toca en vivo que hasta un portal geek le hizo una entrevista para que hable sobre ellos. «Estoy trabajando con mi hermano, que es un ingeniero electrónico, en un pedal de looping que tiene algunas características especiales que puedo usar», dijo Bird al portal web TechCrunch.com.

No es que esté obsesionado con estos dispositivos. De hecho, considera que no tiene tantos y que solo cuenta con un paquete básico para lograr los sonidos que busca. Además, no quiere que la tecnología lo lleve tan lejos, hasta el punto en el que no tenga necesidad de usar su cerebro. Aún confía en su violín como traductor de sus pensamientos. «El violín es la manera más fácil que tengo de expresar lo que hay en mi cabeza», dijo en una entrevista al portal musical Pitchfork Media, en mayo de 2007.

Lo cierto es que verlo en acción es una experiencia fascinante. Hace casi tres años, Bird se presentó en el Museo Guggenheim de Nueva York como parte de una instalación plástico-musical llamada Sonic Arboretum, obra del escultor Ian Schneller. El escenario estaba colmado de vitrolas elaboradas por Schneller, mientras que Bird tenía su rincón especial para tocar. Frente a decenas de jóvenes ubicados en varios niveles, el músico de Chicago toca el violín al estilo pizzicato, que consiste en dar pellizcos a las cuerdas. El músico emplea uno de sus aparatos para grabar lo que acaba de tocar, de modo que, luego, se repita una y otra vez. Este loop será el colchón de su canción. Luego toma el arco y toca el violín. Silba. Canta. Vuelve a grabar otro loop, una sábana sónica que reposa sobre el primer loop. Canta. Y así uno se da cuenta de que ese hombre en realidad es una banda.

Recursos y técnicas así le han permitido a Bird ser considerado un genio excéntrico, un ente de culto que es amado por sus peculiaridades. Un hombre que escucha música de antes de la Segunda Guerra Mundial por placer y que prefiere la tranquilidad del campo a New York, ciudad donde reside. De hecho, su disco Break It Yourself fue grabado en un granero de Illinois, a orillas del río Misisipi. Lo hizo casi de manera artesanal, usando un solo micrófono para toda la banda. Es un álbum tan natural y orgánico que hasta pueden oírse grillos en algunas canciones.

Andrew Bird solo quiere hacer música. De donde venga y como venga. Quiere que sus canciones evoquen sentimientos y que su público tome sus presentaciones como una experiencia emocional y no intelectual. «La consistencia en la calidad de sus trabajos, los más de quince años de experiencia y sus magníficos directos le convierten en uno de esos artistas que hay que ver al menos una vez en la vida», dice la revista web de música independiente Playground. Pronto cumpliremos esa obligación.

Desde Nueva York
Andrew Bird conversó con Asia Sur antes de su concierto en Lima

La letra de la canción Orpheus Looks Back es muy intensa. ¿Por qué escogiste al personaje mitológico de Orfeo como protagonista?

Pensaba en cómo los lugares a los que he tenido que ir dentro de mí para conseguir las cosas verdaderas, además de las pequeñas charlas que tenemos durante el día, son mayormente lugares aterradores. Y si miras atrás y dudas de ti mismo, se pueden desmoronar. Estoy obsesionado con la imagen de la orilla fatal, el río Estigia en este caso, ese cuerpo de agua entre nosotros y el más allá.

Something Biblical es otra gran canción. ¿Es también una metáfora?

Es una colección de metáforas accidentales que apuntan hacia la misma idea. Sequías e inundaciones, ausencia y abundancia destructiva, Adán y Eva, enterrar manzanas en la tierra y llamarlas papas. No estoy seguro de lo que ocurre, pero seguramente tiene un estilo bíblico.

Tu primer disco salió en 1996. ¿Eres el mismo tipo, el mismo músico? ¿Qué ha cambiado en ti?

Soy igual de curioso, pero menos dogmático y controlador.

¿Estás interesado en otros géneros? Dubstep, digamos, hard rock quizá.

No lo forzaría. Pero si sale de mí, pues así será.

Tu próximo proyecto es un programa de televisión para niños.

Sí. Quiero traer de vuelta la imaginación salvaje y las buenas composiciones de canciones de los Muppets de Jim Henson a través de un personaje llamado Professor Socks. Estoy escribiendo el primer episodio ahora mismo.