El mundo baila por una revolución

One Billion Rising

Escribe: Tabata Fernández-Concha / Foto: César Campos
Dice la estadística que una de cada tres mujeres en el planeta va a ser golpeada o violada en algún momento de su vida. Es decir, un billón de mujeres abusadas. One Billion Rising es un evento mundial colectivo que convoca a un mismo número de personas para protestar contra la violencia de género, realizando una danza grupal alrededor del mundo en un mismo día. Le llaman V-Day.

Invasión en el Parque Kennedy

El tráfico no avanza. El famoso Parque Kennedy que siempre está bajo control, anda desbordado de gente. Cientos de personas avanzan hasta llegar al punto donde se ve el escenario y se anuncia que habrá baile y suena la canción para la Coreografía de un Billón de Pie, la gente se mueve, se une y cada vez que la canción dice «Basta ya», todos levantan los brazos y gritan «Basta». Como en uno de los más memorables conciertos de alguna banda conocida, todos los que están aquí saben la letra, todos bailan, todos levantan el dedo índice al final de la canción, con mucha energía. La gente protesta.

Desde el escenario se invita a subir a la gente que quiera decir algo y conmueve la cantidad de mujeres que se quitan un peso de encima contando sus más terribles experiencias. Hay cifras alarmantes: según informes de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres en el planeta va a ser golpeada o violada en algún momento de su vida. Eso significa un billón de mujeres abusadas. El Perú es el país con la cifra más alta de violencia sexual de la región, y en Lima hay una denuncia por violencia cada 111 minutos. «Las mujeres no se violan a sí mismas, esto no es un problema de mujeres», publicó hace poco la misma Eve Ensler, creadora de V-Day, en una de sus notas. «Es importante que los hombres en todo el mundo se unan a esta causa».

V-Day es un movimiento global de activistas que trabaja para detener la violencia contra mujeres y niñas. La ‘V’ en V-Day es de Victoria, de Valentín [por el día del amor y la amistad] y de Vagina. Este movimiento es un catalizador que promueve eventos creativos de concientización, recauda fondos y revitaliza el espíritu de organizaciones antiviolencia existentes. Es impresionante el silencio y la atención con los que miles de personas escuchan las historias; los abrazos que reciben estas mujeres después de haberlo dicho todo, también es impresionante. Gente de todas las direcciones, gente que sin conocerse se da la mano, gente que se siente bien gritando «basta de violentar a las mujeres». El grito se escucha a varias cuadras a la redonda.

Destrenzadas en Corriente Alterna

Espacio privado, historias sentidas y contadas desde lo más profundo. Eriza la piel ver la cantidad de mujeres sentadas en el patio, que se ayudan a trenzarse el pelo con cintas de colores. Las grandes parecen niñitas que se tocan el pelo mientras conversan y las chicas parecen jugar a ser más grandes, a entenderlo todo, porque se trenzan en silencio mientras imitan a las grandes. «Queremos usar el arte para hablar de los modos en que el inconsciente femenino asocia a la cabellera como que necesitan ser contadas», explica Susana Torres, curadora de la muestra que da vida a marcas profundas que estas varias artistas exponen en sus obras.

La noche es calurosa y todo es una gran fiesta: la gente ríe, siente que algo grande está pasando en el Perú porque son las ocho de la noche y en varios puntos del país hay personas reunidas que se están poniendo de pie para bailar por una misma causa. «Las personas somos pura energía –me dice un señor, presente en el evento desde temprano–. Y cuando se junta a un grupo grande que se mueve por lo mismo, pues ese movimiento ocurre. En todo el mundo hay gente bailando y manifestándose por lo mismo, eso es ya de por sí un cambio tremendo, una gran conexión».

De pronto suena la batucada y un grupo de mujeres que están amarradas, una a la otra desde sus trenzas, bailan como si fuesen una sola. El círculo de danza visto desde arriba se mueve dando formas como planetas alrededor del sol. Como en un ritual, las mujeres se van soltando e invitan a todo el público a bailar. La batucada se torna más potente y el baile es liberador. La artista Claudia Coca confiesa haber estado al borde de las lágrimas por la felicidad, ya que toda esa vibración de la música y la danza la hicieron sentir aún más empoderada. «Salir a bailar es para todos porque todos sabemos bailar desde chicos –dice Jason Day, representante de esta acción de V-Day en el Perú–. Salir a bailar con mucha gente para decir basta a la violencia hace que las personas que han pasado por un abuso dejen de sentirse mal».

2da onebillon

Danza cerca al Puente de los Suspiros

Hay algo que le da un tono mágico a la Plaza de Armas de Barranco. Puede ser que la música, muy parecida a las melodías del italiano Nino Rota, haya generado que todas las personas luzcan como si estuviesen iluminadas con alguna luz especial.

El olor es dulce, es el Día del Amor y las parejas se regalan globos, peluches y corazones. Un aroma como el algodón rosa y dulce, como manzanas de caramelo. Las parejas pasan caminando de la mano y se detienen a ver qué hay. Pasa un grupo de chicas guapas en tacones, los hombres las miran, las mujeres comentan. Estas mujeres se unen a un grupo de personas que están instaladas debajo del escenario. A las seis de la tarde llega la Alcaldesa de Barranco y le da la bienvenida a todos los presentes. Una camioneta grande abre sus puertas, baja un grupo de gente que viste de negro y rosa. La encargada de pedir un aplauso para los músicos esta vestida como una reina de belleza.

«Al igual que en otros 194 países, el Perú se levanta y baila para decirle basta a la violencia, basta a la violencia a las mujeres», estas son las primeras palabras que invitan a estar más atentos. Dos coreógrafos se instalan en medio de la plaza y van marcando algunos pasos, repiten esto unas cuatro veces. Poco a poco se va sumando más gente. Mujeres, hombres, niños, ancianos. Hay una pausa y la Alcaldesa habla nuevamente sobre el arte, la cultura y sobre cómo el Día del Amor es una excelente fecha para unirse y manifestarse y pedir por un mundo mejor, por un mundo en el cual se respete a las mujeres.

Entonces explota la música y los bailarines se mueven apasionadamente, algunos con los ojos cerrados. La gente mira. Algunos de la mano, muchos abrazados y al final de la enérgica canción todos levantan el índice hacia arriba.

Es una señal de protesta.