El arte de Silvana Pestana

Por Lucia Solis / Foto de Augusto Escribens
La artista peruana acaba de presentar su más reciente trabajo individual: ORO NEGRO, una muestra que revuelve en lo más hondo de la minería ilegal.
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Se respira arte. La casa de Silvana Pestana está decorada con decenas de cuadros de artistas peruanos y extranjeros. Pero en medio del jardín, la sala y hasta en su cuarto reposan las esculturas y los elementos que hoy se exponen en la galería González y González de Barranco. La muestra se llama oro negro, y surgió a partir de la irritación que sentía Silvana mientras veía noticias e investigaba cada vez más sobre la minería ilegal en la selva peruana.

«Me indignaba. Me comencé a obsesionar con el tema y empecé a averiguar durante dos años», cuenta Silvana, que, después de leer todo cuanto pudiera sobre la minería ilegal y sus consecuencias, viajó hasta la selva a empezar su proyecto. Las lagunas Tambopata y Sandoval son dos de los lugares que representa la artista en parte de sus fotografías, y donde pueden apreciarse los resultados de la contaminación.

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Además expone otro tipo de secuelas que quizás hayan quedado un poco relegadas a pesar de su importancia. La explotación sexual de menores, el maltrato laboral y la esclavitud son los temas que trata oro negro, y que Silvana Pestana ha sabido rescatar en esculturas y fotografías [algunas de ellas intervenidas]. Temas intensos representados en piezas bañadas en bronce con expresiones duras y conceptos polémicos, como la religión. Silvana, a pesar de ser atea, ha ahondado para demostrar cómo siguen presentes la esclavitud y la explotación de la mujer, permitidas desde épocas bíblicas.

«Todo es una metáfora del bien y del mal, del lado oscuro del ser humano. La lujuria y la obsesión desmesurada por poseer, en este caso, la tierra, el oro, y lo más sagrado que tiene una niña», dice la artista que explica el elemento unificador de la muestra: la codicia. Esta no es su primera muestra, de hecho Silvana ha expuesto, junto con Sonia Cunliffe, desarraigo, una puesta que trata sobre la niñez y la ausencia de afecto. El tema del desapego evolucionó hasta llegar a la reforma agraria, un hecho que Silvana vivió personalmente y la llevó tal vez inconscientemente a tocarla como tema, ya que confiesa haber vivido su niñez rodeada de ese tipo de historias.

Las esculturas que ahora expone en la Galería González y González convirtieron la casa de Silvana en una especie de taller, donde el artesano Max Montoya retocaba el bañado en bronce y ella analizaba pieza por pieza su obra ajustando hasta el más mínimo detalle. «Empecé a hacer este proyecto casi intuitivamente y se fue uniendo como un rompecabezas hasta ser lo que es actualmente, una metáfora del lado más oscuro del ser humano en su afán de poseer», finaliza.

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