El arquitecto de la imagen

Escribe: César Ochoa / Foto: César Campos
Decenas de sus fotografías hoy están en vinilos gigantes que decoran restaurantes, oficinas y departamentos en Lima. Renzo Rebagliati renunció al estudio arquitectónico donde trabajaba para hacer de la fotografía su estilo de vida

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Lo más importante no es la cámara, sino el ojo», dijo Alfred Eisenstaedt, el legendario fotógrafo de personajes de la revista Life. Eso lo sabe bien Renzo Rebagliati, un arquitecto que renunció a su trabajo para dedicarse de lleno –no sabe hasta cuándo– a la fotografía, un hobbie que se ha apoderado de su vida, con todos sus días y sus noches. Pero la anécdota va más allá, pues Renzo nunca ha llevado clases de fotografía y jamás nadie le ha enseñado a equilibrar el obturador o el diafragma, menos los tipos de encuadre. Todo fue fruto de un ensayo-error alimentado por ese ojo fotográfico que en el fondo todo buen arquitecto posee.

Como buen aficionado, Renzo quería saber qué opinaba el resto sobre sus imágenes: paisajes apacibles y detalles urbanos que su ojo encontraba allí donde nadie más se detenía: el reflejo de un edificio sobre un charco, el juego de unos niños a contraluz en pleno ocaso, la trama de unas hojas al atardecer. En el fondo, dice, no se esperaba tantos elogios: que allí veían talento, vocación por lo visual, sensibilidad. Lo cierto es que, hace dos años, tras un viaje de turismo a Europa, tenía un numeroso material fotográfico de países como Italia, Francia y España. Pero no fue hasta su retorno de una estadía en Nueva York que sus fotografías se comenzaron a vender. Él y su Nikon DS 1000 [un equipo semiprofesional] se habían convertido en una dupla artística con capacidad para conseguir admiradores.

Renzo Rebagliati es hoy el dealer fotográfico en ascenso más importante de Lima. Ha vendido decenas de fotografías que luego terminan en vinilos gigantes que decoran restaurantes, oficinas y departamentos ostentosos. El restaurante del hotel Aku en San Isidro expone en más de tres metros una foto imponente que Renzo tomó en Puerto Madero [Argentina] durante uno de sus viajes por el Perú y el extranjero que costea gracias a la venta de sus imágenes. En una de las paredes de Edifica, una de las inmobiliarias más importantes del país, está su fotografía más grande: una panorámica de Lima desde lo alto de un edificio de la vía Expresa.

Desde su página de Facebook la gente lo contacta no solo para comprarle fotografías, sino para encargarle proyectos que hasta el más experimentado fotógrafo desearía, como la portada de libro dedicado a la Hacienda San José de Chincha o proyectos independientes de todo tipo. En un par de años, este arquitecto con visión sensible ha conseguido más de lo que esperaba en el mundo de la fotografía. Ahora está alistando maletas para embarcarse en una gira por Egipto, Israel y Europa para seguir alimentado ese hobbie que se ha transformado en su estilo de vida.