El amor después del internet

Por Rodrigo Alomía
El corazón de Instagram, el like de Facebook, el chat de whatsapp. Las nuevas formas de demostrar y vivir el amor se alejan de la época en que las parejas se escribían cartas bajo el resguardo del espacio privado e íntimo; hoy lo público está de moda y nos importa mostrarnos ante la gente y sus espacios virtuales tal y como somos (o pretendemos ser) en el amor. ¿Por qué?

El amor en los tiempos del internet
El desenlace de Romeo y Julieta, la célebre tragedia de William Shakespeare, qué duda cabe, pudo ser de otro modo si se hubiese escrito en tiempos modernos. Cuando Julieta decide fingir su muerte y despistar a su pretendiente el conde Paris, le pide a fray Lorenzo que avise a Romeo de que todo se trata de un plan que les permitirá huir juntos. Sin embargo, la carta de aviso jamás llegaría a manos del joven enamorado, quien cree muerta a su amada y acaba quitándose la pena con su vida. ¿Se imaginan lo que hubiera sido un celular en medio del drama? Vía SMS Julieta le diría a Romeo: «Me muero de mentira, es por nuestro bien, ven a buscarme después de cinco días cuando el efecto del somnífero haya pasado. XOXO».

La historia de la literatura hubiera cambiado, así como también las ilusiones románticas de medio mundo. Pero en tiempos en los que nuestros pensamientos y urgencias transcurren públicamente por Facebook, el lenguaje de las cartas de antaño parece relegado a ser solo un recuerdo, una suerte de elemento vintage y edulcorado en la era de las pantallas táctiles.

Para el lingüista y semiólogo Eduardo Zapata, la sobreabundancia de información en internet y en las redes sociales ha modificado las relaciones humanas. «El carácter invasivo de estas ha hecho desaparecer la separación entre lo público y lo privado, convirtiendo las vidas personales en espectáculos», comenta. De ahí que Facebook ponga a disposición de las parejas más de un artificio para someterse al baño de popularidad o aprobación ante su círculo de amigos: coments, likes, shares, el transcurso del ‘single’ al ‘in a relationship’.

Son pocos los que todavía deciden coger lápiz y papel para embarcarse en la tarea de escribir; pero son más los que publican un ‘te amo’ en el muro de esa persona especial, y lo acompaña del último sticker de Pusheen o del selfie más trillado. De la intimidad de la carta hemos saltado a la declaración pública (y virtual) de los sentimientos, y en medio se yergue una pregunta: ¿el amor debe amoldarse a la tecnología o viceversa?

Mostrarse ante la sociedad fue la prueba de fuego durante años para las parejas; hoy eso es cuantificable según cuántos pulgares arriba veas en tu bandeja de notificaciones. «Ciertamente la felicidad de los enamorados sabe mejor cuando es expuesta a una mayor cantidad de ‘me gusta’», dice Zapata, «pero la llamada realidad virtual es ya tan real como la física, en que nos sentimos incompletos si no estamos conectados a la red; es terrible».


El año pasado, Facebook realizó dos estudios sobre la cantidad de publicaciones que una persona hace precambio y poscambio de estatus sentimental en la red social. En los días previos, la cantidad de publicaciones iba en aumento, como una especie de exagerado cortejo digital; luego del cambio de estatus, había una caída que después retomaba su curso, pero con un nivel de excitación menos intenso. «Es una buena representación de cómo estamos trasladando lo que hubiera hecho alguien en los setenta sin internet: mandar la carta, esperar a que le respondan, luego hacer un regalo, y finalmente la intensidad baja», dice Freddy Linares, doctor en Filosofía en la Tecnología.

Lo cierto es que mientras atendemos todos estos artilugios virtuales, también estamos haciendo a un lado lo que verdaderamente importa: verse cara a cara, las vueltas por el parque, la película a media tarde y su posterior desenlace. Llévese una mano al pecho y confiese si luego de pasar la mañana y tarde chateando incasablemente con su pareja no ha tenido la sensación, cuando llega la hora de encontrarse hacia el final del día, que ya no hay más de qué hablar. «La mensajería instantánea –explica Zapata– ciertamente hace que las parejas tengan la percepción de que ya se dijeron ‘todo’, cuando lo que se han dicho solo es dónde están, la foto del sushi que comieron o el selfie con Susy Díaz; creemos que eso es ‘todo’, y no profundizamos en las relaciones humanas».

Así se asumen verdades y hechos que no son, como cuando «le dices a tu pareja ‘no puedo’ y la otra persona piensa que le gritaste o que estás de mal humor; se gesta una pelea porque no tienes ni la dimensión visual ni vocal, sino solo tienes lo verbal en el plano digital», dice Linares. Peleas más, peleas menos, la afectividad real difícilmente será reemplazada por el contacto virtual, que, por el contrario, se presta como una zona más propicia para las relaciones efímeras y transitorias que a veces transcurren paralelas. ¿Qué es Tinder sino tecnología aplicada al flirteo rápido y fácil? Se dejaron de lado las cartas para dar paso a nuevos medios que están sacando a relucir nuevas facetas nuestras.

En la mañana de hoy, mientras miles de parejas se escriben por sus celulares y cierran planes para más tarde, deténgase a pensar si será necesario hacer check-in en el restaurante más caro de la ciudad mientras cena con su media naranja, o si de veras es importante demorarse en escoger el filtro de Instagram correcto para que la foto del regalo que ha recibido se vea bien. Coja su celular y el de su pareja, póngalos boca abajo, uno encima del otro, y jueguen a que el primero que lo revisa tiene que cumplir un castigo. Haga volar su imaginación. Unos se murieron por una carta escrita a destiempo; usted no lo hará por el ‘comment’ que pasó por alto. Porque hasta en ese detalle el romanticismo asoma más en el primer caso, y lo absurdo en el segundo.


¿QUÉ SE DIJERON ALGUNOS PERSONAJES EN SUS CARTAS DE AMOR?

De Ernest Hemingway a su esposa:
HEM
“Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti y lo estoy haciendo pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja. Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente, estoy simplemente desesperado”.

De Frida Khalo a Diego Rivera:
FRID
“Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos”.

De Napoleón Bonaparte a Josefina:
NAPO
“¿Qué usted hace todo el día, señora? ¿Cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿Qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted le prometió? ¿De qué clase maravillosa puede ser, qué nuevo amante reina sobre sus días y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré”.