Dos niños de película

Se escapan del trabajo para ir a jugar

Escribe: Gloria Ziegler / Fotos: Sergio Zúñiga
De mentira: Fátima Buntinx fue Cayetana de los Heros, una niña que hacia collages de héroes peruanos mientras en Lima explotaban las bombas de Sendero Luminoso. Mariano García Rosell fue Puli, un niño obsesionado con los animales que intenta celebrar una Navidad junto a su familia. De verdad: ella le roba las vinchas a su hermana mayor y escribe en un diario. Él aseguraba que era Harry Potter, colecciona Legos y toca el piano. No se conocían. Hasta hoy, cuando los dos actores se juntaron para ver películas y descubrieron que tienen en común algo más que un director.

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Nunca se habían visto. Hasta ahora, que Fátima Buntinx baja corriendo las escaleras de la escuela de arte Corriente Alterna y le extiende la mano a Mariano García Rosell.
—Hola, me llamo Fátima Buntinx —le dice mientras se acomoda un mechón de cabello que se le fue a la cara durante la carrera—. ¿Viste Grease? Es una película en la que trabaja John Travolta, es mi favorita.
Esas son sus primeras palabras.
—Sí. Hice una obra de la película. Yo era el personaje principal, el de Travolta.
Pero hoy no habrá Grease.
Los dos niños actores se han encontrado para ver la película Mi pobre angelito, la que protagoniza Macaulay Culkin, el arquetipo de la actuación infantil de las últimas décadas.
Comienzan los créditos y también los comentarios. Mariano va primero.
—Esta película es de antes que nosotros naciéramos. ¿Es como Daniel el travieso, ¿no? Ese actor se volvió drogadicto y ahora parece un anciano.
—Hay una actriz que sale en Herbie, una película de un auto —dice Fátima—. Ella también ha estado en la cárcel y todo.
—Esa no la he visto. Tu película sí la vi. Pero estabas más chiquita ahí. ¿Cuántos años tienes?
—Once. Lo que pasa es que las malas intenciones se filmó hace como dos años ¿y tú cuántos tienes?
—Doce, estoy en primero de secundaria.
—Yo también vi tu película, pero estás raro, casi no te reconozco.
—Lo que pasa es que me corté el pelo, pero trabajé en El sistema solar, en la tele y también hice una película pero que todavía no se estrena. ¿A qué edad empezaste a trabajar?
Buntinx sonrié.
—La primera vez que me preguntaron eso dije que empecé a los cinco años haciendo del color morado de un arco iris en una obra del colegio. Y solo decía una oración [carcajadas]. Pero empecé con un cortometraje como a los seis con una amiga de mi mamá, no hice más nada por dos años hasta la película y después hice otro trabajo con Katerina D’Onofrio y Guille Iza, que se llamaba Algo huele raro en la maleta.
—Guille Iza ¿el director? Yo también hice uno con él, pero se llamaba El susto.
Los créditos terminan y la película comienza.
Pero los niños nunca dejarán de hablar.

El novato
Mariano: Empecé de una manera muy loca. Cuando tenía nueve años, estábamos en la calle paseando con mi mamá y mi hermana y se acercó un hombre porque le quería hacer un casting a mi hermanita. Cuando fuimos me vieron y quisieron que también haga el mismo casting y ahí empezó todo.
Fátima: Mi mamá [Susana Torres] siempre ha trabajado como directora de arte de películas y justo trabajaba en Las malas intenciones. Ella tiene una amiga, que también es amiga de Rosario [García Montero, la directora de la película] y le habían dicho que me lleve a un casting pero mi mamá no sabía que era para la misma película. Él día que le dijeron pensó que le estaban haciendo una broma.
Mariano: Al principio era muy niño. Me entusiasmaba la idea de aparecer en televisión. Me parecía chévere. Después ya me empecé a dar cuenta cómo era, que tenía que cambiar mi vida, que tenía que cambiar también muy rápido mi forma de ser entre un personaje y otro.
Fátima: Al principio es difícil pero después ya te acostumbras.
Mariano: Igual con los nervios. Al principio me decían «Acción» y empezaba a tartamudear.
Fátima: A mí me daban ataques de risa en medio de las escenas.
Mariano: Y a veces estás practicando tu letra hasta el último momento y cuando estás ahí se te va el guión. Los nervios te hacen olvidarte.
Fátima: Al principio a mí me costaba tener que estudiar para el colegio y además los guiones, pero después ya le agarré el truco.
Mariano: Mientras estoy en el colegio toda la concentración es ahí. Es más, hasta trato de hacer
las tareas ahí, así cuando llego a casa ya me puedo poner a hacer otra cosa o me puedo hacer un tiempito para jugar.

Casi famosos
Mariano: Mis amigos y los profesores me hacen bromas con los personajes. Hace poco hice una publicidad donde salía jugando básquet y cuando estoy en el colegio jugando al fútbol se me acercan y me dicen: «Pero cómo, ¿a ti no te gustaba el básquet?»
Fátima: Mis amigas me felicitaban pero también me fastidiaban diciendo que parecía bipolar porque en el colegio siempre estoy matándome de risa y en la película aparecía casi siempre molesta.
Mariano: Muchas veces he tenido planes con mis amigos y no he podido ir porque me tocaba grabar.
Fátima: O porque tienes una entrevista o una sesión de fotos.
Mariano: Sí. Hay veces que te quieres quedar. Mi mamá me dice que ella no me obliga a nada, que yo decida, pero una vez que tomé un compromiso lo tengo que cumplir.
Fátima: Sí, mi mamá me dice igual. Una vez me acuerdo que me sentía súper mal porque había quedado con mis amigas para ir a la pista de hielo pero no podía porque tenía una sesión de fotos. Al final me terminó diciendo que no fuera, pero lo seguí pensando y me pareció que igual podía ir otro día a patinar. Siempre que quiero hacer algo me quedo pensando, empiezo a ver las posibilidades y me puedo quedar horas hasta que tomo la decisión.

Amigos por siempre
Fátima: Cuando no entiendo algo le pido ayuda a mi amiga Daniela y ella me lo dice pero así como «Mira Fátima, una manzanita está aquí –afina la voz imitándola– si esta manzanita está aquí…» y todo el mundo se empieza a reír. Es demasiado chistoso.
Mariano: Yo soy de los más traviesos entonces siempre me están observando.
Fátima: En cambio, yo no me distraigo casi nunca en el salón de clases pero si lo hago es con la ventana. Estoy normal y de la nada veo un pájaro y me quedo viéndolo. Por eso trato de sentarme en la parte de adelante o de atrás del salón para estar un poco más aislada y prestar más atención, porque si me quedo al lado de la ventana me distraigo.
Mariano: A veces mis amigos me hacen bromas escondiéndome las cosas de la cartuchera o cosas así pero no me molesta porque yo también las hago.
Fátima: Este año estaba haciendo una tarea de inglés y vi una cosa que decía myself high. Busqué en el traductor de Google y me salía que era alto. Me parecía que alto era tall pero igual lo puse en mi presentación porque si estaba mal igual me lo iban a corregir. Entonces escribí I consider myself high pero cuando lo leí en el salón todo el mundo entendió Monster High, como las nuevas muñequitas, y todos se empezaron a reír.

Volver al futuro
Mariano: De chiquito cuando me preguntaban que iba a ser de grande decía Presidente de la República.
Fátima: ¡Yo también decía eso!
Mariano: Pero salió esto y me gusta. Hay cosas fuertes en el cine nacional y la tecnología ha cambiado mucho, aunque en Europa todavía sea muy difícil escuchar hablar de una película peruana. Yo quiero seguir actuando y estudiar artes escénicas.
Fátima: Mi mamá me dice todo el tiempo que haga lo que quiera, porque le gusta que tome decisiones por mi misma para que me vaya independizando. Me gusta el teatro y el cine. Me gustan mucho las películas peruanas. Desde que salió La teta asustada el cine nacional está mejorando un montón. Pero no estoy muy segura de qué quiero hacer, porque también hay muchas otras cosas que me gustan, como cantar, patinar y montar bicicleta.
Mariano: Cuando tengo tiempo libre aprovecho para jugar Play Station. También colecciono Legos, sobre todo de Harry Potter. Me gusta mucho, desde chiquito decía que yo era Harry Potter.
Fátima: Yo también armo Lego pero para ayudar a mi hermanito. Pero colecciono útiles escolares. Tengo una caja inmensa llena de borradores y me encanta Hello Kitty así que mi escritorio está lleno de lapiceros y portaminas de ella. Cuando me aburro empiezo a escribir en mi diario. ¿Y tienes hermanos?
Mariano: Tengo dos hermanos mayores y una hermana menor. Al segundo le encanta molestarme. Como me gusta construir cosas él se divierte rompiéndolas. La otra vez estaba en la playa armando un cerro con un camino al borde y cuando estaba a punto de terminarlo se acercó y lo pateo, entonces nos peleamos.
Fátima: Yo tengo una hermana mayor, que cumple dieciséis, y un hermano menor que cumple ocho. A la mayor le gusta molestarme pero a mí también. Muchas veces cojo una de sus vinchas y me la pongo en su cara para ver qué dice. Pero al día siguiente la encuentro con algo mío y terminamos peleando.
Mariano: ¿Y haz tenido amigos que te ha costado hacer? Porque yo sí.
Fátima: Sí, también. Pero si al final no funciona porque no se parecen en nada a ti, al menos lo intentaste.