Desnuda la voz

Por Jesús Cuzcano / Foto de Oliver Lecca
Dulce y osada. Así es la joven cantautora de música folk Micaela Salaverry, que con apenas veinte años ya ha logrado hipnotizar al público con sus melodías, y ha alcanzado el éxito con su primer álbum, lanzado a fines del año pasado.

MICA SALAVERRY
Micaela es sincera. Nunca ha escondido su talento. Cuando cursaba el tercer grado de primaria, escribió un corito del que sus amigas se enamoraron. «Se lo aprendieron –recuerda entre sonrisas- y todo el día lo cantaban». Por aquella época, la pequeña niña trujillana aún no sabía que aquella melodía sería el inicio de su carrera como compositora.

El primer paso lo dio a los 17 años, cuando decidió poner rumbo a Europa. Desde pequeña había buscado el camino al arte; era la dulce niña que no dejaba pasar la oportunidad de montar ‘pequeños shows’ de actuación frente a sus familiares.

Tomó clases de canto, por primera vez, en Inglaterra en 2011. Ese fue el detonante. «Sí, esto es lo mío», se dijo. Y luego llegó una suerte de avalancha: regresó al Perú, tomó clases de canto en Trujillo y en 2012 ingresó a la Escuela de Música de la UPC para meterse de lleno en ese mundo.

De ahí en más todo fue como un juego, como su propia forma de componer, porque Micaela no tiene un método particular: se dedica a jugar con sus instrumentos. Toca un acorde y lo acompaña con alguna frase. A veces escribe prosa, crea universos paralelos y luego escribe una canción sobre eso.

Su voz es como un susurro. Cuando canta, podría parecer que nos habla al oído. Así también es el género que eligió para contar sus historias: el folk. Le encantó porque la remitía al lenguaje íntimo que busca expresar. «Es como desnudar el alma», confiesa, y eso es justo lo que hizo en algunas de sus presentaciones en el Jazz Zone –donde un público la vio por primera vez-, en la Noche de Barranco o frente a públicos ‘ajenos’, mientras abría el show de bandas como Campo de almas, Cementerio club o Mar de Copas.

Con letras transparentes Micaela se abrió paso en la azarosa industria de la música peruana y presentó su primer álbum, Cosas que no hacen los niños. Luego se sumaron instrumentos y arreglos, y 24 horas después de lanzar la producción en Itunes Perú, alcanzó el puesto número cuatro en el ranking de ventas.

Sinceridad. Quizá esa sea la palabra que mejor la define… a ella y a ese nuevo ‘corito’ que es su primer disco.