Denise Arregui

Canta en la ciudad.

Escribe: César Becerra // Fotos: Alonso Molina
A Denise Arregui le duele un poco la garganta. Según su agenda, debe estar en Barranco a las cinco de la tarde. Apenas faltan unos minutos para que esté allá, pero todavía está sentada aquí, en el sofá de su departamento. Y ahora quiere mostrar una peculiar habilidad con las palabras.

– Sevilla –le digo.
– Allives –responde al instante.
– Metro.
– Ortem.
– Miraflores.
– Serolfarim.
– Control remoto.
– Lortnoc otomer.
– Denise Arregui.
– Fácil. Esined Iugerra.
– ¿Cómo lo haces?
– Tengo algo raro en mi cabeza –explica tratando de contener la risa–. Tiene que ver con la memoria visual. De chica me encantaba decir las palabras al revés. Quizá es un talento, pero no sé qué provecho le puedo sacar.

Denise Arregui tarda uno o dos segundos para voltear mentalmente una palabra. Claro que es un talento. Sin embargo, cincuenta minutos antes, ella había contado algo que posiblemente sea lo contrario: tiene mala memoria. Le resulta difícil recordar nombres de personas, canciones, bandas, lugares, anécdotas. A veces le pasa que sale del cine y le cuesta nombrar el título de la película que acaba de ver. También se puede olvidar temporalmente de cómo se llama algún ser querido. Por ello, está convencida de que siempre debe contar con un soporte físico, como los «ochenta cuadernos y tres agendas» que tiene guardados. Además, tiene un cuadernito titulado ‘Listas’, en el cual debería apuntar todo aquello que no recordará después. «¡Aún no lo he llenado!», dice Arregui. Lo que sí usa a diario es una agenda que revisa unas tres veces al día. «Si no lo hago, me olvido de lo que tengo que hacer. Soy muy chambera cuando tengo claridad». Si no la tiene, no duerme bien, se molesta, se bloquea. Por eso la agenda es tan importante para ella: le permite conjurar la incertidumbre acomodando el futuro con lápiz y papel.

Pero ella no destaca por las cosas que se olvida, sino por las que será recordada. Ha cantado en La Pura Purita, extinta banda de ska y reggae, cuando era una veinteañera. Trabajó como reportera televisiva en una época en la que le tocó cubrir desde sesiones plenarias del Congreso hasta la toma de la Embajada de Japón. Fue conductora de noticieros –formato al que probablemente no volverá– y de espacios culturales como Sentidos –tipo de programa que le gustaría retomar–. Ha actuado en Efímero, obra teatral en la que interpretó seis personajes, desde una psicoanalista desequilibrada hasta un gato. Ha sido Claudia, novia del barrista Misterio en la telenovela homónima, así como Amanda Rojo, temible villana de Los Exitosos Gómez. Hoy conduce un programa de entrevistas, llamado Plus Café, donde se siente cómoda y contenta haciendo lo que más le gusta: conversar. También está ensayando para Te Odio, Amor Mío, obra teatral que se basa en textos de Dorothy Parker, que contará con canciones de Cole Porter y que se estrena el 22 de setiembre. Además, está preparando un concierto en el que tocará canciones de la británica PJ Harvey, el cual se ha programado para la segunda quincena de octubre.

– ¿Por qué PJ Harvey?
– Porque la admiro. Cuando apareció el rock alternativo en los noventa, me enganché con bandas como Nirvana o Sonic Youth. De pronto apareció esta comadre y me pareció que brillaba. Escribía, componía, cantaba, tocaba instrumentos. Me encantaba su timbre de voz, las cosas que decía en sus canciones, la forma como cantaba. ¡Al revisar su discografía he encontrado unas joyas!
– ¿La has visto en vivo?
– Sí, en Buenos Aires, hace unos años. Ella era una de las artistas a las que quería ver en primera fila, sí o sí. Me di el trabajo de colarme, llegar adelante y esperar 45 minutos bien apachurrada hasta que empezó su concierto. ¡Quería estar cerca!
– ¿Qué tanto cuesta interpretarla?
– Trabajo el repertorio con unos músicos extraordinarios, a quienes quiero mucho. Juntos hemos descubierto la complejidad de la producción musical de esta mujer. No es sencillo. Hay mañas, arreglos, detalles, texturas… Es que le ha entrado a tantos estilos. Desde sus inicios punk, cuando era una joven de veintipocos que quería putear a todo el mundo, hasta la mujer pausada y madura de cuarentaitantos que ahora habla sobre su tierra, la guerra, la política.
No quiere copiar a PJ Harvey ni formar una banda de tributo permanente. Tampoco iría a Yo Soy, el programa de imitadores que se emite por señal abierta, aunque los 25 mil dólares de premio le parecen atractivos. En realidad, solo busca interpretar las canciones, hacerlas suyas por un momento, compartirlas con aquellos que han seguido a la británica.
– ¿Qué canciones van a tocar?
– Tocaremos To Bring You My Love; Victory; It’s You; Send His Love To Me; A Place Called Home; Pocket Knife; Good Fortune; Memphis… ¿Has escuchado Memphis?
Denise tiene una duda: si Memphis es una canción original de Jeff Buckley –el músico californiano que se ahogó en el río Wolf, Memphis, en 1997– o la desgarrada despedida que PJ compuso para él tiempo después. «Bueno, desearía haberte dado más tiempo/para decirte gracias/mi bello amigo», dice un fragmento de la canción. Sí, es una canción de PJ para Buckley.
– Pucha madre, es una de las canciones más bellas que se puede escribir para alguien.