Daniela Talavera

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Daniela Talavera tiene veintisiete años y es fotógrafa profesional. Me ha pedido no hacerla ver como una tontita en esta historia. No debería preocuparse porque no lo es. Al contrario, es una chica cool. Una fugaz inspección en el interior de su departamento barranquino deja esa impresión: la de una joven interesada en la estética visual, en la música, en saber cada día más. Además, antes de visitarla fue necesario revisar su trabajo. Destacaba en particular el ensayo fotográfico que hizo en Salvador de Bahía [Brasil]. Si esta ciudad a orillas del Atlántico es sinónimo de carnaval y color, para Daniela fue quietud en blanco y negro. Las imágenes que componen esa serie expresan un lado distinto de aquel paraíso que nos venden las agencias de viajes: un lugar que tiene espacio para la melancolía. Un brevísimo repaso por su formación académica nos dice que ha estudiado en la Universidad Católica, en el Centro de la Imagen [ambos del Perú], y en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños [Cuba]. Adora la fotografía análoga, a tal punto que rogó a sus papás durante dos meses para que le permitieran tener un espacio en casa para instalar un cuarto oscuro.

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1. Libros gráficos. Colecciona libros de rock, específicamente aquellos que compilan fotos, pósteres y otros materiales sobre artes plásticas.

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2. Ampliadora. La tiene desde el 2004, cuando armó su propio cuarto oscuro. Se mantiene como nueva. Aún no encuentra un espacio apropiado en su departamento actual.

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3. Poemarios. Más que las novelas, le interesan los textos breves. Cuentos y, sobre todo, poemas. Dos de sus autores favoritos son Vicente Huidobro y Carlos Oquendo de Amat. Le encanta una línea de este último: «la Luna crecerá como una planta».

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4. Cámara Canon Mark II 5D. La compró hace cuatro años, es su herramienta de trabajo. Dice que los nuevos avances tecnológicos le piden cambiarla, pero hasta ahora se ha portado muy bien.

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5. Bicicleta. Se la regalaron hace dos años. Fue un obsequio sorpresa. La usa para tramos cortos, especialmente cuando no carga su equipo fotográfico. Dice que además de ranger es su compañera.