Cine a prueba de experimentos

Por Gabriela Ramos / Fotos de Oliver Lecca
Juan Daniel Molero se define como un cineasta maldito que se atreve a experimentar con recursos audiovisuales poco comunes. Sin embargo, a pesar de la poca comprensión que recibe su arte, festivales como el de Róterdam y museos como el MoMA han sabido reconocer su talento.
abridora_cineasta RET
Bizarro. Esa es probablemente una de las palabras que aparecerían en la mente de alguien que observa el trabajo de Juan Daniel Molero. Si nos ceñimos a una definición clásica, su cine podría ser etiquetado bajo el concepto de ‘experimental’. Incluso su primer largometraje, Reminiscencias, carece de diálogos, personajes y un hilo narrativo definido. Pero aun así él afirma que con Videofilia [y otros síndromes virales], el filme que está a puertas de estrenar en el festival de Róterdam, ha ido mutando hacia un cine un poco más convencional.

Para esta entrevista hemos sacado a Juan Daniel de su elemento. Él detesta estar frente a cámaras; se nota en su actitud tensa al posar para las fotos. Odia también las poses forzadas; prefiere la naturalidad. Quizás por eso, en el momento de llevar a cabo el rodaje de Videofilia, no haya tomado en cuenta ni guiones ni diálogos, y dejó que los actores fluyeran e improvisaran sus líneas.

«A pesar de que sus métodos son poco comunes, es excelente dirigiendo», me confiesa Muki Sabogal, protagonista del filme, aprovechando que Juan Daniel está ocupado con las fotos. «A pesar de que no es un director que te imponga sus ideas, sabe cómo actuar con cada quien para terminar consiguiendo lo que se propone».

La empatía es una de sus virtudes. La otra es que sus extraños y locos experimentos parecen tener buen resultado. Reminiscencias, por ejemplo, ya se ha exhibido en el MoMA de Nueva York, en el festival de cine independiente de Buenos Aires, en La Habana Latin American Film Festival y también en el Festival de Róterdam.

«Yo tengo una historia larga con ese festival. En 2010 trabajaba como videoblogger en el Festival de Cine de Lima cuando los organizadores de Róterdam me concedieron una beca como prensa joven para cubrir el evento en Holanda», dice ampliando las órbitas de sus ojos. El cineasta, que entonces tenía veintidós años, consiguió un espacio en una sección paralela para mostrar su ópera prima.

Estar ahí –asegura– amplió su panorama. Hasta hace cinco años, e incluso ahora mismo, realizar cine experimental en el Perú era una vía poco contemplada, y él sentía que su arte era poco comprendido. «Conocer a tanta gente con un interés por ver cosas nuevas me dejó saber que no sería un poeta maldito toda la vida, que había lugares abiertos al tipo de cine que hago».
Ese mismo año, la idea central de Videofilia ya rondaba por su mente. Había empezado a escribir un guion sobre una comedia adolescente que rompía con los estereotipos propuestos por el cine comercial. Poco a poco, esa idea se fue explayando, y se dio cuenta de que tenía mucho por expresar a través de la historia de Luz y Junior, los jóvenes protagonistas. Así, sin querer, fue abordando distintos géneros con el objetivo de reflejar un segmento poco contemplado, a su juicio, en el cine latinoamericano.

«Videofilia es una historia de jóvenes hueveros que empiezan a experimentar en esta sociedad hiperrealista. Pero lo importante es entender el contexto y la sobreestimulación mediática a la que estamos sometidos», dice Juan Daniel. Una estimulación que es parte de él –después de todo pertenece a la generación abrumada por el internet y el contacto inmediato–, y lo lleva a explorar entre el cine experimental y el comercial.

Juan Daniel dice ser un cinéfilo y, como tal, come de todo. Por el momento, solo espera volverse profeta en su propia tierra.
cienasta2_listo2