Campeón en vela

Por Rodrigo Alomía
Resta menos de un año y medio para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y Stefano Peschiera, el joven velerista campeón nacional, centor sudamericano y nacional universitario de Estados Unidos en categoría Láser, quiere clasificar como a de lugar y de paso cumplir una de sus más importantes metas a base de esfuerzo y disciplina.
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A pesar de tener veinte años, Stefano carga con una serie de conquistas y reconocimientos tales que cualquier persona que no conoce su edad pensaría que se trata de un deportista maduro. Fue tricampeón nacional y sudamericano en la categoría Optimist por equipos, y para cuando cumplió el límite de edad permitido, quince años, se cambió a Láser para competir a nivel olímpico y cosechar victorias de más alto vuelo. Eso también hizo que dejara el Perú. Hace poco más de un año voló a Estados Unidos para estudiar en el College of Charleston [Carolina del Sur], la universidad que domina el ranking de vela entre las demás instituciones del país. Él tenía claro que sus anhelos deportivos tenían que darse paralelamente a su vida universitaria. «Sé que estudiar y tener una carrera deportiva a la vez requiere de varios sacrificios, pero en mi caso el trabajo y la disciplina de la vela me han ayudado mucho en los estudios», explica Peschiera.

El año pasado estuvo a solo cuatro posiciones de clasificar a los Juegos Olímpicos, pero ante lo que hubiera significado un bajón anímico, Peschiera supo enfrentarlo emprendiendo un nuevo reto: en julio próximo competirá en el Mundial de Vela Láser en Kingston, Canadá, donde se otorgarán nueve plazas para las Olimpiadas. «Este camino por momentos es estresante, pero tengo el apoyo de mi familia y de mis amigos», dice. «Ellos creen que lo voy a lograr, pero hasta que no lo consiga tengo que seguir entrenando y esforzándome».

Stefano siente que su vida ha transcurrido velozmente. Y aunque todavía extraña navegar en la bahía de Paracas y pasar los días al lado de su familia, a veces es necesario alejarse de los suyos a costa de lograr un sueño. Stefano lo sabe, pero también es consciente de que una vez alcanzada su meta, la alegría la compartirá con quienes estuvieron con él desde un inicio y lo vieron crecer hasta convertirse hoy en una promesa deportiva nacional e internacional.