Alonso Cueto

58 años / escritor - tenista

Texto: Gianfranco Languasco / Fotos: Macarena Tabja
En su último libro, Cuerpos Secretos, Alonso Cueto narra un choque amoroso entre dos clases sociales, la baja y la alta. Esas historias, donde los personajes persiguen sus objetivos con pasión, son las que Cueto asume en carne propia cuando toma la raqueta de tenis e inicia una lucha a muerte contra su oponente, sin pestañeo que valga.
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El arte de pelear a distancia

  • Al igual que un escritor libra una batalla sobre el papel, un tenista enfrenta a su adversario en la cancha. Ambos están solos mientras luchan. Uno nunca sabe cómo van a devolver el golpe. Puedes hacer una propuesta, lanzar la pelota a la otra cancha, pero no sabes qué va a pasar. Y eso se parece a la vida, a la literatura: la idea de convivir con lo inesperado, con las respuestas impredecibles.
  • El tenis es una guerra. En vez de la espada está la raqueta, pero hay una lucha cuerpo a cuerpo mediada por la distancia. Ya lo dijo Billie Jean King: «El tenis es una guerra bárbara con reglas civilizadas». Los raquetazos son violentos, pero hay unas reglas que tienen que cumplirse. Y hay una elegancia que se mantiene.
  • Empecé a jugar tenis a los nueve años, cuando mi papá me regaló mi primera raqueta. Aprendí a jugar en el Club Suizo, que es como mi casa. El tenis me trae grandes recuerdos, pero el más fuerte de todos fue cuando mi padre fue a verme jugar, hace casi cincuenta años.
  • Siempre he tenido partidos con amigos como el cineasta Guido Lombardi. En una ocasión jugamos tan fuerte que acabamos en la clínica, yo aquejado por una apendicitis y él con un problema en la espalda y la rodilla.
  • Ser escritor tiene mucho en común con ser deportista. La imaginación es un músculo que se debe entrenar a diario. Yo escribo todos los días. Me pongo unas cuotas de escritura de entre 250 a 500 palabras. Hoy hice 300. No es que sea disciplinado al momento de escribir, solo que cuando despierto no se me ocurre hacer otra cosa.
  • El tenis es una forma de liberación, que mezcla lo elegante con lo salvaje. Igual que en la literatura, cuando juegas tenis solo hay un rectángulo, una red, una pelota, un adversario. Lo demás no importa durante un rato. Por eso la literatura y el deporte se parecen: reemplazan la realidad con un mundo parecido a ella.
  • Escribí artículos sobre la elegancia y la violencia que existe en el tenis. Literariamente siempre me interesó esa convivencia, que en cada personaje puedan coexistir distintas identidades, terribles y sublimes. Los seres humanos somos un paquete de secretos donde se mezclan los impulsos más contradictorios.