Al filo de las olas

Por Vania García Pestana
Ser homosexual en un deporte como la tabla parece improbable para algunos. Un documental a cargo del director australiano, Ian Thompson, pone el tema sobre la cresta de la ola.
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Cuando el capitán Cook llegó a la Polinesia en 1769, dedicó una descripción larga a la máxima diversión de los tahitianos: los locales remaban en tablas ovaladas hacia la reventazón de la ola, zambulléndose una y otra vez hasta quedar en mar abierto para luego deslizarse sobre las olas hasta la orilla, sin perder el equilibrio. Los mahu, como se llamaba a los travestis en Tahití en la época pre-colonial, eran reconocidos tablistas y gozaban no solo de la popularidad de su destreza, sino también del prestigio que tenían en su comunidad al ser considerados seres divinos por poseer dos sexos distintos.

El panorama ha cambiado mucho desde ese entonces. El reciente documental de surf, out in the line-up, expone la perspectiva de tablistas homosexuales y su experiencia entre la interacción del deporte con su vida personal. Ian Thompson, el director del largometraje, sostiene que hay una intolerancia también a nivel comercial; muchas marcas que patrocinan a surfistas apuestan por el estereotipo que incluye mujeres guapas en bikinis diminutos y hombres rubios, musculosos y machos.

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«Los principales obstáculos que atravesé durante la producción de out in the line-up fueron económicos: ninguna marca de surf u organización relacionada al gremio quiso patrocinar el documental, que finalmente fue filmado sin que los involucrados cobráramos un sueldo. Para la postproducción recaudamos dinero online y, a través de una comunidad que apoyaba la causa, logramos llegar a los 30 mil dólares», dice Thompson.

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A pesar del presupuesto limitado, el documental está muy bien logrado audiovisualmente y tiene una atractiva línea narrativa. Por un lado, recorre los orígenes de la página web gaysurfers.net, una red social de varios miles de miembros que incluye desde ex profesionales del surf hasta tablistas en aldeas rurales. Por otro lado, recopila series de historias y testimonios de surfistas que han sido rechazados dentro de la industria por su inclinación sexual. Keala Kennelly, una de las tablistas hawaianas profesionales más conocidas del mundo, declara en el documental haber escondido su inclinación sexual por temor a perder auspiciadores y ser rechazada por sus compañeros y los medios de comunicación. En el film ella señaló que «salir del clóset en la industria del surf es abandonar lo que se considera marketeable y definitivamente sufrí las consecuencias de eso».

«Los principales obstáculos que atravesé durante la producción de Out in The Line-Up fueron económicos: ninguna marca de surf u organización relacionada al gremio quiso patrocinar el documental»

El surf no es el único deporte en el que homosexuales, bisexuales y lesbianas padecen segregaciones. De hecho, parece haber un patrón común en el básquet, fútbol, beisbol y otras disciplinas más: jugadores de talla mundial esperaron a retirarse de sus ligas profesionales para recién declarar públicamente su homosexualidad. Así lo hicieron John Amaechi [basquetbolista], Robbie Rogers [futbolista], y Billy Bean [beisbolista], entre otros. Orlando Cruz, el boxeador puertorriqueño que llegó a ser cuarto del mundo, salió del clóset en octubre del 2002 y sostiene que hasta la actualidad las personas ponen en duda su capacidad. «Me dicen maricón o cabro y no me importa. que digan lo que quieran porque ya no me hace daño. Estoy tranquilo y me siento feliz, pero para hacer este anuncio al mundo tuve que ser muy fuerte», confesó Cruz en una entrevista a the guardian.

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Si bien hay disciplinas que son menos participativas, algunos piensan que el problema es parte de una intolerancia social. «Como en toda sociedad latinoamericana, yo creo que la gente todavía es muy cerrada con el tema», comenta el peruano Matías Mulanovich, campeón nacional de surf, que está convencido que todos tienen derecho a expresar su preferencia sexual sin miedo al qué dirá de la gente. «No se trata del deporte, porque la gente que lo practica pertenece a una sociedad y el problema nace de ahí».

Sin duda, un buen punto de partida para cualquier organización deportiva es tener un lineamiento claro de inclusión. Desde 2004, el Comité de Olimpiadas Internacionales, por ejemplo, reconoce la participación de atletas transexuales, invitando así a clubes y asociaciones deportivas a redefinir y aclarar su posición frente a un tema cada vez menos tabú.

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