Lo que importa es el camino

Por Pedro Meléndez / Fotos de Carlos Campos y Miguel Mayta
Los experimentados pilotos de Alta Ruta 4x4 no solo muestran la precisión de su manejo en el rally Dakar, lo hacen también liderando flotas de camionetas en largas travesías en el interior del país, y, como no podía ser de otra forma, nos recomiendan un par de rutas para escapar del ruido de la ciudad.
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Han recorrido más de 20 mil kilómetros sobre todo tipo de terrenos en tres Rally Dakar, tienen una expedición al continente africano que los llevó a cruzar por cuatro países, y cuentan con una vasta experiencia en competencias de off road. Para Francisco León, Tomás Hiraoka y Jesús López, miembros del equipo Alta Ruta 4×4, dominar las bondades de una camioneta de doble tracción es más que una pasión, es un estilo de vida que han elevado a una categoría superior. Por ello son los mejores referentes si de salir de la ciudad a buscar emociones al volante y observar espectaculares paisajes se trata.

Formados como grupo en 1999, estos pilotos de alta competencia hacen travesías tanto al interior como al exterior del país. En el Perú, Alta Ruta realiza viajes por rutas exóticas de la costa y la selva una vez al mes. En grupos de veinte camionetas aproximadamente se ofrece a los participantes la ruta, el guiado, la logística y la asistencia médica y mecánica en el camino.
Una 4×4 puede ofrecer experiencias únicas en viajes de largo aliento. Para ello los especialistas recomiendan siempre salir acompañados con dos vehículos más, pues pueden presentarse percances mecánicos o de salud. También se aconseja avisar el lugar al que se dirigirá, así como el día y la hora de retorno; prever si hay comunicación celular en la zona de destino [en lo posible contar con un teléfono satelital] y, sobre todo, llevar un curso de manejo off road para sortear con éxito las difíciles situaciones que se encuentren en el camino.

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El encanto del oriente
Una ruta que no tiene pierde es Lima-Oxapampa. Se puede hacer en nueve horas y la 4×4 no necesita mayor equipamiento. Solo hay que manejar por la Carretera Central hasta llegar a La Oroya, y seguir por la carretera a Junín para arribar a Tarma. Luego hay que dirigirse a La Merced y continuar hacia Oxapampa, zona ganadera que cuenta con una exquisita flora y fauna. Pero para llevar la camioneta al límite se debe bajar a Pozuzo, donde su camino de trocha lo llevará al límite. Eso sí, procure no viajar en la temporada de lluvias por los derrumbes de rocas que hay. Compartir con la comunidad austroalemana que vive en la región, ver al gallito de las rocas y darse un chapuzón en las cataratas serán la recompensa.
Se recomienda quedarse en Oxapampa, a la mañana siguiente enrumbar a Pozuzo, y quedarse un día más para regresar por la misma ruta a la capital. Es importante tener llantas de tipo AT, con una presión de treinta libras, que deberá bajar a veinticinco cuando está en trocha. No olvide aplicarse la vacuna de la fiebre amarrilla, llevar repelentes, protector solar, y un buen abrigo para cuando cruce Ticlio.

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Experiencia dakariana
La conducción que ofrece altas dosis de adrenalina se realiza fuera del asfalto, y ‘dunear’ es la opción que se debe elegir. Para ello el mejor escenario se ubica en el centro de Pasamayo, en Ancón, donde una singular formación de arena encapsulada por dos inmensas paredes, que recibe el nombre de El Tubo, da la bienvenida a todos los amantes del off road, quienes llegan previo recorrido de una buena dosis de arena y cortes trabados. La ruta recorre hasta la parte alta de El Tubo y se encajona en una gran y emocionante bajada. La travesía termina cuando se maneja sobre las dunas de Aucayama y se regresa a Lima, tras sentirse como Nani Roma o Nasser Al Attiyah, ganadores del Rally Dakar.
Para esta ruta se necesita tener una mayor experiencia o haber llevado un curso de manejo previo. Es indispensable bajar la presión de las llantas AT a catorce libras cuando esté sobre la arena, así como llevar una eslinga, grilletes y una compresora de aire para inflar las llantas cuando retorne a la carretera. No olvide tener un GPS a la mano para no perderse entre las dunas.