Las líneas de Gerardo Larrea

Por Gabriela Ramos
Gerardo Larrea es uno de los ilustradores de moda más reconocidos del medio. Desde Dolce & Gabanna hasta Valentino, interpreta las colecciones más infartantes a través de personajes animados que ya tienen un sello único.
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Cada vez que Gerardo Larrea dirige la mirada hacia las hojas de su sketch de dibujo, escucha hablar a los personajes que brotan de su imaginación –siempre personas estilizadas con grandes y redondos ojos, con las cabezas ladeadas y las extremidades entrecruzadas–. Obviamente no mantiene una conversación con ellos. «No es que esté loco», dice el dibujante, mientras sonríe. Lo que estas pequeñas figuras –hombres y mujeres creados a partir de trazos marcados– le susurran tiene que ver con su posición, con los colores que formarán parte de ellos, con el fondo sobre el que reposarán y, en especial, con las colecciones de ropa que vestirán.

Precisamente los trajes que aparecen en sus ilustraciones aportan un brillo único. Dolce & Gabanna, Valentino y Prada son algunas de las marcas que dotan de glamour a su trabajo. A través del dibujo, Gerardo reinterpreta las colecciones que capturan su atención en los grandes desfiles de las capitales mundiales de la moda; aunque de vez en cuando hace lo propio con algunas colecciones nacionales.

PRIMEROS TRAZOS

Sus habilidades no siempre buscaron emanar sofisticación. Antes de involucrarse en ese mundo estaba inmerso en el diseño publicitario. Una vez –recuerda con gracia– le tocó ilustrar un ají y no se amilanó, aunque la moda le rondaba la cabeza desde que era bastante joven. Hoy, casi quince años después, la situación no ha variado, pues su sala principal está rodeada de un cúmulo de publicaciones de moda apiladas en pequeñas torres que cubren parcialmente las paredes de la habitación.

Quizá haya sido esta curiosidad por la vanguardia de la industria que su inmersión en el mundo de la moda se produjo con tanta naturalidad. La oportunidad le llegó a inicios de la década pasada, de la mano de uno de sus amigos más cercanos, Antonio Choy-Kay, quien le propuso volcar su creatividad en una línea de ropa, Skin. Más tarde, ya como dupla, ambos incursionarían en la dirección de arte y el stylist de editoriales de moda locales. «Era una época en que el crédito por el stylist ni se colocaba en las revistas. Simplemente no existía», recuerda Gerardo.

Por entonces entrevistó a Richard Haines, famoso ilustrador estadounidense de moda masculina que, sin saberlo, le dio un consejo decisivo. «Me dijo que al dibujar era imposible forzar el estilo, que llegaba solo. Pero un truco para apurar su llegada era ilustrar siempre». Sin embargo pasó un año antes de que Gerardo pusiera en práctica las palabras de Haines.

De nuevo fue Antonio quien, de alguna manera, marcó su nuevo rumbo. Su colega le pidió veinte ilustraciones para acompañar el artículo que preparaba sobre nuevas colecciones de moda, y la fascinación de Gerardo fue inmediata. De esa primera serie de dibujos, una ilustración inspirada en el modista alemán Jil Sander, de trazos más finos y con colores más encendidos que los que utiliza hoy, adorna una de las paredes de su sala. A su lado, dibujos de otras colecciones respaldan el consejo que le dio Haines: su estilo fue consolidándose de manera orgánica luego de practicar e ilustrar casi a diario.

«Cuando empecé, nadie hacía ilustración de moda en Lima. La ventaja era la novedad, pero la desventaja era que no entendían mi trabajo»

Y las grandes marcas han sabido reconocerlo. Swide, la revista de D&G, lo entrevistó en marzo del 2012, y ha usado algunas de sus ilustraciones; Frida Giannini, directora creativa de Gucci, eligió uno de sus diseños en un concurso mundial organizado por la firma el año pasado; la casa cosmética La Roche-Posay le pidió diseñar pañuelos para una de sus líneas en el Perú; la marca homónima del diseñador napolitano Alessandro Dell’Acqua comparte su trabajo a través de redes sociales, y Forever 21 le pidió encargarse de la ilustración principal de la fiesta de apertura de su primera tienda en Lima.

Aun así Gerardo considera que apenas está dando a conocer su trabajo. The Illustrator Files, el blog en el que publica sus ilustraciones, ha sido su mejor aliado en este trayecto. «Es mi vitrina personal», acota. Sucede que, según nos cuenta el ilustrador, todos los medios son necesarios para dar a conocer lo que hace… y también lo que no. «Cuando empecé, nadie hacía ilustración de moda en Lima. La ventaja era la novedad, pero la desventaja era que no entendían mi trabajo… Hasta ahora hay gente que no lo entiende. A veces me piden que dibuje retratos, y ¡yo no hago retratos!».

Fue a raíz de la poca comprensión que surgieron sus primeros críticos: personas que se quejaron porque sus ilustraciones eran demasiado estilizadas o tenían rasgos poco comunes. Pero no hay que buscar indicios de realidad allí donde no la hay. La intención de Gerardo nunca fue retratar personas. Lo suyo es imaginación pura. Creatividad que sigue creciendo, línea tras línea.