La hora de Venezuela

Por Hugo Flores
¿Cual es el papel del movimiento estudiantil en las protestas contra Maduro? ¿Existe peligro real de guerra civil? ¿Qué debe suceder para detener la ola de violencia? Recurrimos al analista de temas internacionales Ramiro Escobar y a la catedrática de ESAN María Rosa Morán para una visión completa de un país en convulsión
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Muchos se tomaban fotos. Algunos compraban mango a los vendedores ambulantes. Otros, más entusiastas, se pintaban la cara con los colores de la bandera venezolana. Era como un ritual. Una vez listo, decenas de estudiantes de universidades de Caracas caminaron desde la Plaza de Venezuela hasta la sede principal del Ministerio Público del país llanero. Su principal pedido: la liberación de estudiantes detenidos durante una protesta contra la inseguridad y la escasez de productos básicos en la primera semana de febrero. Este fue parte del backstage de las protestas en Venezuela descrito por el periodista de BBC Mundo, Daniel Pardo, el 12 de febrero –conocido hoy como 12F–, día en el que empezó la ola de manifestaciones más grande en lo que va del mandato de Nicolás Maduro. «A medida que la marcha se acercaba al centro, el bastión del gobierno, las caras alegres y risueñas fueron desapareciendo de los manifestantes: lo que se veía, cada vez más, eran caras ocultas por capuchas», describió Pardo. El enfrentamiento entre los estudiantes, los adeptos al régimen chavista y la Guardia Nacional Bolivariana fue inminente. Pero no solo en el centro de Caracas, sino en otros estados venezolanos como Mérida y Aragua. Ese día fallecieron tres personas. Basil Da Acosta, opositor y estudiante de mercadeo en la Universidad Humboldt, fue uno de ellos. Luego de esa fecha importancia de los estudiantes en las marchas ha quedado bastante clara.

Hoy las manifestaciones están compuestas por diferentes grupos políticos. La convocatoria para el 12F fue realizada por Leopoldo López, líder opositor y coordinador nacional del partido político Voluntad Popular. También han participado personajes como la diputada María Corina Machado y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma [la máxima autoridad civil y política de la capital llanera]. Las marchas son apoyadas también por representantes de la Mesa de la Unidad Democrática [una coalición de partidos políticos opositores al régimen chavista].

El movimiento estudiantil, sin embargo, ha sido la pieza medular en las protestas. Si bien no se conoce el número exacto de estudiantes que ha participado, en varias ocasiones los medios han señalado que son miles. Ellos –tanto en Caracas como en otros estados– fueron de los primeros en salir a las calles. Y ya tienen líderes visibles. Lorent Saleh, el estudiante y presidente de la organización no gubernamental venezolana Operación Libertad, es uno de ellos. «Latinoamérica está ante uno de los capítulos más oscuros para la juventud en los últimos años. Maduro dio orden a fuerzas armadas a que dispararan a mansalva y de manera criminal a los estudiantes», declaró el activista de veinticinco años en una reciente conferencia de prensa. Saleh ha negado que las protestas tengan por objetivo dar un golpe de Estado, como señala el Gobierno de Venezuela. Hilda González, dirigente estudiantil de la Universidad Central de Venezuela, es otra importante protagonista. «Este movimiento estudiantil es totalmente autónomo y se desmarca de la violencia», manifestó hace poco la estudiante de medicina a la cadena de noticias Caracol.

Para el periodista y analista de temas internacionales Ramiro Escobar, los estudiantes pretenden ser una masa crítica más autónoma y alejada de los partidos políticos. «Como en casi toda sociedad asediada por el autoritarismo, el colectivo universitario protesta», comenta Escobar. Esto se ha replicado en otras partes de América Latina. Durante las dictaduras militares de Argentina y Chile varios universitarios participaron de las movilizaciones en contra de esos regímenes de facto. En los años noventa, en el Perú, estudiantes de universidades públicas y privadas también protestaron contra del Gobierno de Alberto Fujimori al cual acusaban de corrupción y violación de derechos humanos. Si bien no se trató de una dictadura, en 2011 los estudiantes de secundaria y varios universitarios chilenos salieron a las calles para exigir mejoras –como el aumento del gasto público en educación– y cambios en el sistema educativo del país del sur.

María Rosa Morán, catedrática de ESAN, resalta que las protestas empezaron sin un matiz político. «Los estudiantes no han estado contaminados por los temas políticos. No son funcionarios públicos. Ellos han salido a manifestar por la crisis económica, la inseguridad, y la escasez de productos básicos», explica. Las cifras respaldan buena parte del descontento estudiantil. En 2013 Venezuela cerró con una inflación de 56% y se espera que esta llegue a 90% en 2014. Existe también una seria escasez de productos como la leche, el azúcar, el aceite vegetal, la harina, entre otros. Según datos del Observatorio Venezolano de Violencia, 2013 fue el año en el que se registró la mayor cantidad de homicidios desde la llegada del chavismo al poder en 1999. En total se cometieron 24.763 asesinatos ese año [en 2004 la cifra era poco más de 4 mil]. Según la profesora Morán, la protesta estudiantil sirvió para que grupos de oposición política se unieran y también salieran a las calles.

¿Quiénes son los estudiantes que han salido a manifestar en contra de la situación venezolana? Según los expertos, estos jóvenes provienen tanto de instituciones públicas como privadas. «Es un grupo bastante plural», afirma María Rosa Morán. Sin embargo, es inexacto decir que el total de los estudiantes está en contra de Maduro. «Hay una buena cantidad de estudiantes que están a favor del chavismo. Este cuenta aún con mucho apoyo, a nivel estudiantil, ciudadano», resalta el periodista Ramiro Escobar. En Venezuela se han realizado movilizaciones a favor de Maduro y, según los medios de comunicación, han participado también varios jóvenes [algunos de los cuales serían estudiantes cercanos al chavismo]. Es más, CNN organizó un debate televisivo entre estudiantes venezolanos prochavistas y opositores. Por los defensores del régimen participaron María Gabriela Pulido, directora de la Federación Venezolana de Jóvenes y Estudiantes; Hernando Silva, secretario general de la Federación de Centros Universitarios; y Luis Arreaza, dirigente estudiantil de la UCV [curiosamente, de la misma universidad que la dirigente estudiantil de oposición Hilda González]. Con ello se comprueba que el régimen también cuenta con apoyo estudiantil.

La oposición

La oposición política venezolana, si bien ha participado en las protestas, se ha mostrado por momentos desunida. «La oposición ha aprendido, no es la misma del 2002, cuando claramente propició un golpe de Estado contra Chávez. Tiene más propuesta de gobierno, no sólo intenta acabar con el chavismo», señala Escobar. Para el periodista, no obstante, hay varios sectores en la oposición. De acuerdo a Escobar, el ala más dura, que es la que ha salido a protestar más claramente, la representan María Corina Machado y, en cierto modo, Leopoldo López. Henrique Capriles es otro sector y Henri Falcón, gobernador del Estado de Lara, ex chavista, otro. «El tono de las protestas ha sido distinto en cada sector, pero la ola ciudadana que se ha montado sobre ellas los ha obligado a buscar cierta coherencia», dice Escobar. Sin embargo, la mayoría de los analistas coincide en que la posta del liderazgo opositor ha recaído en Capriles.

El Gobierno

Para muchos especialistas, el Poder Ejecutivo venezolano ha respondido de manera bastante agresiva. Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden dejaron diecisiete muertos hasta el cierre de esta edición. «La represión violenta ha generado un malestar muy grande», comenta María Rosa Morán de ESAN. Entre algunas de sus más polémicas medidas, el Gobierno expulsó a la cadena CNN del país así como a tres diplomáticos de Estados Unidos, país al que acusó de promover la violencia en Venezuela. Se ha denunciado también la presencia de grupos civiles armados que atacan a los opositores. En los últimos días, el Gobierno ha convocado al diálogo. La oposición, sin embargo, ha dicho que participará en el diálogo solo si es que existe una agenda consensuada y un mediador. Todos esperamos que eso suceda muy pronto.

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PAISAJE LLANERO

¿Puede ser considerada Venezuela una dictadura?

Si bien el Gobierno de Nicolás Maduro ha mostrado diferentes actitudes autoritarias, varios países e instituciones internacionales –como la Unión de Naciones Sudamericanas– ha reconocido que ganó las elecciones de manera legal. «Es claramente una autocracia, por sus modos de gobierno, por la captura de las instituciones, por el asedio a los medios. Técnicamente, una dictadura era la de Fujimori, que dio un golpe de Estado con militares en las calles», señala Ramiro Escobar. El periodista sostiene que el chavismo se ha mantenido en el poder gracias a sucesivas elecciones, en las que tuvo ventaja política evidente, pero en las que no se ha comprobado ningún fraude. «Ahora, las políticas y actitudes que ha demostrado en los últimos tiempos evidencias rasgos dictatoriales, más allá del origen del poder», agrega Escobar. Algunas organizaciones, como Transparencia Internacional y Human Rights Wacht, han mostrado su preocupación por temas como la restricción de la información y la violación de derechos civiles en Venezuela.

¿Existe peligro de una guerra civil?

«Es un escenario demasiado remoto», considera María Rosa Morán de ESAN. Para Ramiro Escobar, existe el peligro de anarquía, por el momento. «Una guerra civil es lo que hay en Siria. Pero lo que hay en Venezuela, hasta ahora, es un enfrentamiento político y social», dice el experto en temas internacionales. El diálogo será vital para evitar que la situación se agrave.

¿Es prudente la postura del Gobierno Peruano?

Para María Rosa Morán de ESAN, ningún Gobierno extranjero puede opinar o interferir en otro país, al menos que exista una situación muy grave. «Convocar a la paz y el diálogo, como lo ha hecho el Gobierno peruano, es prudente», opina la catedrática. Para Ramiro Escobar, «no se le puede pedir al gobierno nacional que critique al gobierno de un país vecino. Los políticos lo pueden hacer, los gobiernos tienen que manejarse dentro de canales diplomáticos», afirma. La mayoría de mandatarios de la región se han limitado a convocar al diálogo en Venezuela.

¿Qué medidas debe adoptar el Gobierno venezolano para evitar la violencia?

Los días que vienen serán claves para ver si es que el diálogo se concreta en Venezuela. «El Gobierno debe llamar al diálogo político, en serio. Lo está intentando, pero sin mucha autoridad tras lo sucedido», dice Escobar. Los expertos señalan que la oposición no debe mostrarse intransigente como si quisiera el derrocamiento de Maduro y no un proceso de transición.