La frontera funcional

Por Stefano De Marzo/ Fotos de Augusto Escribens
Dos espacios en CasaCor 2014 reinventan las tradicionales habitaciones de recreo personal y social. Perdidos en el imaginario moderno muestran versatilidad y apuestan por un renacimiento dentro del hogar.

HOBBY ROOM / VERA VELARDE

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Este espacio desempolva un pasatiempo perdido: el modelismo de barcos de madera. La arquitecta Vera Velarde, dedicada a la decoración de interiores desde hace más de siete años, incorpora estas maquetas a través de una colección que presenta en repisas. Barcos holandeses, una réplica del Titanic y naves de guerra conceptualizan la habitación. El estilo náutico aporta su característico color azul, en una pared que comparte con fotografías de barcas en blanco y negro.

El Hobby Room tiene un aire inglés, con muchos enchapes en madera y un gran sillón Chesterfield en cuero blanco. La arquitecta busca comulgar lo moderno con una reminiscencia por el pasado. En esa línea, el punto central de su propuesta recae en la repisa con las naves que echan anclas en lo antiguo para reinventarse, mientras una alfombra de píxeles blancos y negros cubre el piso de madera. Aunque la habitación está pensada para hombres mayores, su acogedora concepción permite que en ella puedan sentirse cómodas personas de cualquier edad.

SALA DE JUEGO / ALEJANDRA RAYGADA Y ANGÉLICA MILLA
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La Sala de Juego puede hacernos evocar a las mujeres de la tercera edad que utilizan esta clase de ambientes para tomar unas copas y jugar a las cartas. Pero, según la investigación que llevaron a cabo las diseñadoras Alejandra Raygada y Angélica Milla, que trabajan en dupla por primera vez y debutan en Casa Cor, hoy muchas mujeres jóvenes también se están incorporando a esta práctica por el influjo de sus abuelas y tías. Con una variante: miran más allá de la mesa de paño verde.

El resultado es una sala de juegos contemporánea. Paneles de madera, mármol y piedra crean una yuxtaposición que sostiene el fondo del espacio. En contraste con la elegancia de sus muebles blancos, el ambiente tiene puntos de color que evocan la baraja tradicional, como la consola roja y las lámparas con negros y dorados. Además las paredes de yute aportan una acústica particular. «Cuando las mujeres se sientan a cotorrear, hacen mucha bulla», apunta Alejandra