La banda que quiere cambiar el mundo con amor

Escribe: Rodrigo Alomía
Un globo terráqueo dividido en dos, cuya mitad superior se ha convertido en un cerdo que busca comida en la mitad inferior. Esa es la carátula de BORN IN BABYLON, el penúltimo disco de SOJA, la banda estadounidense de reggae, que propone una solución sencilla a un mundo dividido: el amor como salvación. Con el mismo mensaje que predican, se presentaron este jueves 19 dediciembre en Lima.
soja

Mucho antes de cantar reggae, Jacob Hemphill, líder y voz principal de la banda estadounidense SOJA, vivió dos años en Monrovia, capital de Liberia. Era finales de los ochenta y una guerra civil estalló en el país ubicado en la costa oeste de África. Jacob tenía cinco años cuando su padre fue destacado allí por el Fondo Monetario Internacional. Samuel Doe, entonces presidente de Liberia [y que había llegado al poder gracias a un golpe de Estado], recibió el ataque de una guerrilla rebelde encabezada por Charles Taylor, un antiguo aliado suyo. La población civil llevó la peor parte: pueblos enteros desaparecieron y los muertos se contaban por miles. En setiembre de 1990, Doe fue capturado y torturado hasta morir.

La guerra obligó a los Hemphill a vivir durante tres días en un refugio recubierto de acero, a salvo de los militares que disparaban sin piedad. Aquel choque, el salir de las comodidades de su natal Virginia y vivir en Monrovia cambió la visión del mundo del pequeño Jacob. «Veía a niños de mi edad con una sonrisa grande, que a pesar de no tener muchos bienes materiales eran felices. Y yo, teniéndolo todo, no podía ser tan feliz como ellos», recuerda Hemphill. La familia huiría de Liberia, pero el pequeño se llevaría consigo una marca mental que lo acompaña hasta ahora: cuán crueles podemos ser los humanos.

Esta idea quedó grabada en la mente del músico, que doce años después fundaría SOJA. La banda nació de una gran amistad. Hemphill y Bobby Lee [bajista] se conocieron en el primer grado de la escuela en Virginia y desde entonces fueron amigos. En la adolescencia se sintieron atraídos por los sonidos del rock, hip hop, pero sobre todo del reggae. El músico recuerda, en especial, un disco que lo llevaría a explorar más este género musical. SURVIVAL, grabado por Bob Marley en 1979, guarda entre sus canciones las declaraciones políticas más acérrimas sobre la liberación de África. Y fue de los discos que más impresionó a Hemphill en su adolescencia, pues sintió que lo transportaba a la Liberia de su infancia. Aquel amor por la vida que tenían esos niños, a pesar de la miseria de la guerra. «El mensaje de que el amor es la única opción para salvar al planeta y a la humanidad, y poder hacerlo a través de la música, fue lo que me impresionó del reggae», dice Hemphill, a pocos días de su presentación en Lima.

A pesar de que el reggae es la expresión popular musical del movimiento rastafari, SOJA no sigue la doctrina religiosa por convicción. «En los comienzos fue importante el rastafarismo, pero al ver que podemos enseñarles el amor a todos por igual creemos que si nos afiliamos a una creencia perderíamos la perspectiva de llegar a todo el mundo», dice el líder de la banda. Precisamente llegar al mundo es lo que ha hecho SOJA: desde el Byron Bay Blues Fest de Australia, en la misma fecha en que tocó Robert Plant, hasta el Lokerse Feesten en Bélgica, al lado de Motorhead e Iggy & The Stooges, los estadounidenses no se han cansado de cantar su filosfía.

En True Love, un single del 2002, Hemphill canta: Así como la tierra que carga el nombre de África / El amor está en mi mente / Es para todos, sin importar de dónde seas / El amor cruza todas las barreras. El camino de SOJA parece no ser otro que buscar la paz a través del reggae y dar un respiro a la humanidad. Él sabe que es imposible que sus canciones gusten al mundo entero, pero basta con que uno de sus fanáticos sienta el mensaje de amor y se lo transmita a otro, para sentirse un poco más satisfecho.