Karen Thornberry

Por Rodrigo Alomía/ Fotografía de Augusto Escribens
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La historia de Karen Thornberry con la cocina empezó en el 2003, cuando viajó a Lyon para seguir una especialización en Gastronomía Francesa. Por entonces –dice– solo quería cocinar y cocinar. No sería hasta su regreso que decidió abrir una cafetería, en el 2008. Y, a pesar del éxito y de la acogida que tuvo entre el público, acabó vendiéndola después de cuatro años. ¿Por qué? Porque el negocio de ofrecer postres y alimentos abundantes en azúcar, harina y otros elementos perjudiciales para la salud terminó desencantándola. «No me gustaban la oferta ni la moral de lo que estaba haciendo, y pensé que tenía que hacer algo para sentirme bien y feliz», recuerda. Como buena amante del yoga y de la comida saludable, Karen pensó en que también podía beneficiar la vida de otras personas a través de la alimentación, y así nació la idea de la Botica Natural. Este negocio, que en la actualidad maneja con un socio, ofrece productos como la granola y la leche de coco, almendras, y cocoa orgánica, los cuales venden por pedidos. Pronto más productos verán la luz en la Botica Natural, y Karen no disimula la alegría que la embarga por haber unido sus dos pasiones: cocinar y promover un estilo de vida saludable.