Latinoamérica al ras del suelo

Álex Ayala, un español que escribe crónicas en Bolivia

Escribe. Gloria Ziegler

Álex Ayala llegó a Bolivia en el 2001. Tenía una beca del diario El País y el plan de quedarse unos cuantos meses. Sin embargo, ese país donde «uno tiene muchas oportunidades de toparse con lo que no busca» lo fascinó y nunca emprendió el viaje de regreso. En 2008 ganó el Premio Nacional de Periodismo de Bolivia y dos años después fundó Pie Izquierdo, la primera revista boliviana de no ficción. Ahora, el periodista español acaba de publicar la segunda edición en España de Los Mercaderes del Che —la primera, fue en Bolivia—, una serie de trece crónicas donde rescata las voces de seres anónimos para hablar del poder, el abandono y la realidad de
los olvidados.

Los protagonistas de tus crónicas suelen ser personas desconocidas, incluso cuando retratas a personajes como Evo Morales y Pablo Escobar, ¿por qué elegir esas voces?
Me parece que los verdaderos protagonistas y héroes de nuestros países no son ni los políticos, ni los deportistas, ni los famosetes de turno, sino la gran cantidad de seres anónimos que nos rodean. El reto para mí está en conseguir que esas personas y esos territorios que generalmente no aparecen en los medios nos interesen.

¿En qué momento sabes que una de estas historias deja de ser del interés de sus familiares y amigos cercanos, para convertirse en una crónica que podría interesar a más personas?
La mayoría de las veces busco historias que tengan ingredientes que acaben convirtiendo los textos que escribo en universales. La crónica sobre el sastre de Evo Morales, por ejemplo, es una excusa para hablar del poder. La crónica del contador de relámpagos es un relato sobre la dignidad humana. Y así sucesivamente. No creo mucho en las recetas. En lo que confío es en la intuición, el azar y la paciencia.

En tu libro conviven una estatua de John Lennon en Cuba, la imagen del Che Guevara en Bolivia y la tumba de Pablo Escobar en Colombia, a los cuales le piden favores. ¿Este comportamiento dice algo sobre las realidades latinoamericanas?
Me gusta buscar historias mundanas alrededor de este tipo de personajes porque, de alguna manera, ayudan a desmitificarlos. La gente se acerca a estos íconos de nuestro tiempo porque para ellos todavía son un modelo. Para mí, en cambio, esos personajes en apariencia secundarios, que pululan alrededor de aquellos mitos, son los verdaderos ejemplos. Los jubilados cubanos nos enseñan cómo sobrellevar la soledad y el escultor que hizo la estatua y funde los lentes de Lennon cada vez que los roban, a tener paciencia. Y los que aún rinden pleitesía a Pablo Escobar en Medellín nos muestran que la realidad es un poliedro con muchísimas caras.

¿Qué hizo que te quedes en Bolivia e intentes difundir un género como la crónica?
De Bolivia dicen que es el país donde todo lo posible es imposible y donde todo lo imposible es posible. Creo que es cierto y eso es lo que me cautiva. Aquí uno tiene muchas oportunidades de toparse con lo que no busca. Y eso es fascinante cuando uno hace crónicas.