Hilandero

Por Carlos Fuller
La estética prehispánica del artista Pancho Basurco y el ambiente que le ha dado a ciertos barras de la noche en la ciudad

Para Pancho Basurco una tela no es solo una tela. Es una conjunción de hilos. En algún momento se encuentran, se anudan, luego se separan, pueden volver a encontrarse. Los hilos representan a los seres humanos y la forma en que estos se relacionan. Egresado de Bellas Artes, toda su vida se la ha pasado viajando e investigando sobre culturas precolombinas y sus formas de crear. Tiene una investigación en la que compara los motivos pre incas con estéticas vanguardistas como las de Miró. Piensa que por mucho tiempo la hemos pasado viendo hacia afuera, cuando las civilizaciones que aquí habitaron desarrollaron tecnologías tan innovadoras como cualquiera. La cocina es la primera revalorización, falta que el arte siga el mismo camino. Pancho Basurco ha tenido muestras de su pintura en telas tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero fuera de sus exposiciones, hay ciertos lugares en Lima donde se puede contemplar su estética. Se ha encargado personalmente de diseñar varios locales nocturnos con sus motivos peruanos. Uno es el Ayahuasca Restobar. En este espacio ha creado un sillón morado que se trepa a la pared y diseñó las telas de cada una de las sillas. También hay una estructura de sofás con cuatro secciones de cuatro tonos distintos. El segundo local es Koca Kinto. Es ahí donde ha desplegado su filosofía sobre las telas, haciendo decoraciones colgantes de hilos y nudos de diferentes colores, a modo de quipus. La barra está también llena de botellas de diferentes colores que contienen hierbas. Un último local donde se pueden ver sus telas es en Junius, el restaurant del Hotel El Pardo, en Miraflores. Ahí hay varios textiles colgados en los que recrea la iconografía prehispánica.