Esto no es música de fondo

Escribe: María Jesús Zevallos / Foto: Alejandra Devescovi MMT
Daniel Ruiz González lanza el primer EP de su proyecto Daniel & The Dead End, un disco intenso y visceral que te mantendrá en respetuoso silencio hasta que termine la música.
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«Si una canción no me pone al borde de mis emociones, no la termino. Me tiene que tener al borde del llanto, de la ansiedad, de la risa o de lo que sea». Instrospectivo e implosivo, Daniel Ruiz-González, ex baterista de la banda Space Bee, multinstrumentista y músico dotado de oído absoluto, no compone a menos que sea necesario. Reclinado en su silla, relajado y con una voz grave que evoca una tranquilidad completamente opuesta a la que proyecta cuando canta, dice que sus canciones nacen de una urgencia bastante visceral. Por eso parece sumiso a ellas, atento a cuando les provoque aparecer y hacer lo que quieran con él.

THIS AIN’T BACKGROUND MUSIC es el primer EP de Daniel & The Dead End, el proyecto en el que el músico peruano tuvo que convertirse en un hombre orquesta, cuando, antes de la primera presentación del proyecto, el resto de músicos cancelaron. Para el músico peruano, este EP es más que una ópera prima. «Quería que tenga un nombre que sea un statement, que sea clarísimo. Que marcara un antes y un después de que saliera el disco». Pero ¿qué clase de statement es el que trata de hacer? «Un respeto por la música y por el músico», dice Daniel. Algo que escasea en la ciudad, tanto de parte del público como del propio artista.

El EP, mezclado y masterizado por Justin Moshkevich –ingeniero de sonido con un par de premios Grammy bajo el brazo–, cuenta con cinco canciones. Cada una de ellas concebida por impulsos de Daniel. «Las canciones salen bastante rápido. Son sentimientos potentes, cosas que me urge hacer». Son estas urgencias las que, en los dos años de preproducción, nacieron, crecieron y se criaron con el cuidado perfeccionista del músico, hasta llegar a las canciones adultas que componen el EP. Durante sus casi veinte minutos de duración, el disco puede llevarte por un serpenteo emocional. Comenzando por Resolution, una canción que logra el objetivo que todo primer track debe conseguir: que quieras escuchar todo el disco. Como si alguien te jalara de la camiseta hacia un cuarto oscuro, al cual no te da miedo entrar. Something else y A little song for Yerka, dos canciones de amor, construyen una dulzura simple y madura a la vez, con letras directas y transparentes, acompañadas de arreglos que hacen que líneas como «You’re like sunshine» se conviertan en frases conmovedoras y voluminosas. Earthquake blues, una canción basada en el terremoto de Pisco en el 2007, presenta la frustración en la voz que se mueve entre el inglés y el español con tal sutileza que el intercalado es una sorpresa nada incómoda para el oído. El disco cierra con la canción My Valentine, que parece resumir la emoción, pasión, odio y amor que expresan las cuatro primeras canciones del disco. La explosión de todas las capas de alguien que no está al borde, sino que ya saltó al vacío. Todo el EP dibuja una curva emocional limpia y controlada.

THIS AIN’T BACKGROUND MUSIC es, a decir de su autor, un manifiesto de lo que vale la música: esa que sale de las entrañas, pero de producción pensada, trabajada y pulida. Un movimiento necesario y honesto hacia la apreciación de la música popular, ese arte que Daniel -como muchos otros músicos- necesita tanto para saltar como para dejarse caer.

* Descarga el disco en danielandthedeadend.com