El (dulce) mañanero

Un nuevo estudio sugiere que desayunemos con postre.

Un chocolate, un pedazo de torta, una donut; elementos esenciales de un desayuno balanceado. Y, ahora, un comprobado camino para perder peso. La Universidad de Tel Aviv (Israel) acaba de presentar a la Sociedad Endocrinóloga de Houston un estudio en el que se demuestra la importancia de comer postre con el desayuno, si el objetivo es bajar de peso.

Pero la idea no es que cambiemos el vaso de leche por un tres leches; este estudio se aplicó únicamente a personas sometidas a estrictas dietas de bajas calorías (1.600 calorías los hombres y 1.400 las mujeres). Se tomó como muestra a 200 adultos obesos y se los dividió en dos grupos con dietas exactas. La única diferencia era que uno de los grupos podía elegir entre una galleta, un chocolate, un pedazo de torta o una donut.

Luego de las primeras 16 semanas en este régimen, ambos grupos habían perdido peso (casi quince kilos); pero en las siguientes dieciséis semanas el grupo que no había comido postre en el desayuno recuperó diez kilos, mientras que los otros siguieron perdiendohasta siete kilos de más.

La explicación fue que el grupo del postre sintió menos hambre y menos antojos que los del otro grupo, lo que permitió que rompiesen sus límites calóricos. Aquellos que comieron postre durante el desayuno tuvieron una baja en la hormona del hambre, la ghrelina, en 40%, mientras que los demás solo lo hicieron en un 30%. Según Daniela Jakubowicz, líder del estudio, permitirse un dulce es una buena estrategia ya que mantiene la sensación de satisfacción.