El advergaming

Juegos y marketing

¿Puede un juego ayudar a recordar una marca?

El juego gratuito más descargado de Xbox Live –el bazar virtual de Microsoft en su Xbox 360– es Doritos Crash Course. El juego nació como parte de un concurso hace dos años, en el que la marca motivaba a sus compradores a pensar ideas de juego y ellos se encargaban de hacerlas realidad. El resultado fue muy exitoso, no solo por la calidad del juego, sino por la campaña de marketing en la que estuvo incluida.

Cada vez más empresas utilizan videojuegos para promocionar sus productos o servicios. A diferencia de la televisión o de los avisos impresos, aquí los usuarios pueden interactuar con el mensaje que la empresa está interesada en dar, aumentando la recordación de la marca. Y además, gracias a las herramientas que ofrecen las redes sociales, se puede monitorear su experiencia. Algunos ejemplos de advergames en el país han sido Crazy combi, Planeta Oreo y Linio Rush. Sin embargo, el caso más antiguo de advergaming en el Perú es el de D’Onofrio, en el que tomábamos el papel de un heladero en la ciudad. El juego salió para la Apple II a inicios de
los ochenta.

La principal característica que debe tener un advergame para ser un éxito es ser divertido por sí mismo. Eso hará que los usuarios se queden enganchados a él y que permanezcan más tiempo recibiendo los mensajes que la empresa quiere ofrecer. Si el título solo es una copia de un juego conocido, sin tener en cuenta el perfil de los usuarios, lo más probable es que pase inadvertido. El grado de aparición de la marca en el juego también es importante y debe encontrarse un balance para no perjudicar la experiencia de juego ni los intereses de la empresa. Actualmente, varias agencias digitales ofrecen la creación de advergames, y algunos estudios de videojuegos dan también servicios para terceros que incluyen este tipo de juegos.